Más de 18 años de sus vidas dedicaron “Las Damas de Rosa” a prestar servicio voluntario a enfermos del Hospital Sanguinetti sin ningún tipo de remuneración, solo por el mero deseo de ayudar. Pero en las últimas semanas, tras un pedido del director del nosocomio, Juan Manuel Ordoñez, se enteraron de que debían vaciar el lugar que durante casi dos décadas ocuparon.
Con mucho dolor y tristeza, el grupo de quince voluntarias debe ahora decirle adiós a una institución que, por mucho tiempo, consideraron como su segunda casa porque, claro, saben que exigirles que liberen el espacio donde hasta hace una semana reunían sus donaciones, es lo mismo que expulsarlas.
Aída Rivero, una de las integrantes, contó en diálogo con El Diario que “hace unas semanas el director le comunicó a mi jefe que teníamos que dejar esa habitación porque necesitan el espacio, que es un lugar minúsculo, pero no nos ofrecieron otro lugar para instalarnos”.
Cabe destacar que, de lunes a sábados, sin importar que hiciera frío o calor, estas mujeres se levantaban bien temprano y pasaban las mañanas de sus días recorriendo el Hospital, viendo si algún enfermo necesitaba ayuda para comer el almuerzo, o le faltaba shampoo para poder bañarse. Incluso hasta en más de una ocasión compraron elementos sanitarios, faltantes en el nosocomio municipal.
Por eso, la tristeza que sienten es tan grande y, a pesar de los intentos, la esperanza de que las autoridades reviertan su decisión, va disminuyendo.
Así lo expresó Aída: “Unos días atrás, una de las voluntarias se encontró con Nicolás Ducoté y le planteó la situación. Él le dijo que seguramente se tratara de un malentendido, que lo llamemos para reunirnos y ver cómo solucionar el tema. Lo llamamos durante una semana y nunca nos atendió”.



