La autopista Panamericana se convirtió en la nueva atracción de los delincuentes y los robos ya no se producen solo en la colectora, contra los autos estacionados.
Arrojando, piedras desde los puentes obligan a los vehículos a detenerse en la traza central con intención de asaltarlos.
En la última semana, al menos cuatro automovilistas contaron en chats de amigos y familiares y hasta en las cabinas de peaje, que habían sido atacados con piedras que les provocaron el estallido de los parabrisas, luneta trasera o ventanillas de sus rodados.
Los ataques que se dieron en distintos puntos de la traza que une a Pilar con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), tienen una intención clara: hacer detener al rodado y una vez frenado, asaltarlo.
En todos los casos, los ataques se dieron contra automóviles de alta gama y camionetas 4x4. Dos de ellos ocurrieron cuando pasaban por el puente del kilómetro 47, el de la calle Chile o más identificado por la ubicación del cementerio Memorial.
Los restantes fueron a la altura de la avenida Constituyentes, donde está el shopping Tortugas, ya en territorio de Malvinas Argentinas.
En uno de los casos en el Memorial, la piedra rompió el vidrio del sunroof (ventana en el techo), que estalló en el vehículo que manejaba una mujer, acompañada por su hija y milagrosamente ninguna de las dos sufrió heridas.
Por su parte, el otro hecho idéntico que se dio en el mismo puente, fue sobre una camioneta 4x4 y en ese caso la piedra hizo estallar el parabrisas, que provocó cortes leves en el rostro de los ocupantes, que a pesar de las heridas, tuvieron la lucidez de no detenerse en el lugar.
En tanto, los otros dos casos, recibieron los piedrazos de costado, sobre las ventanillas de los acompañantes y no se detuvieron hasta el peaje. En ambos ataques, que fueron casi simultáneos, los pasajeros de los rodados debieron ser atendidos por profesionales porque recibieron astillas de los vidrios en sus ojos.




