La Argentina se mostró como uno de los países más vanguardistas en materia de derechos para la comunidad LGTBIQ+ cuando, en 2012, sancionó la Ley 26.743 de Identidad de Género que, entre otras cosas, establece en su Artículo 3º que toda persona tiene derecho a solicitar “la rectificación registral del sexo, y el cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género percibida” sin necesidad de “acreditar intervención quirúrgica, terapias hormonales u otro tratamiento psicológico o médico”.
Este proceso es cada vez más usual en distintos puntos del país y nuestro distrito no es ajeno a esta realidad: en lo que va del año, en Pilar nueve personas adultas y dos menores de edad decidieron iniciar el trámite y, aunque la gestión varía en uno y otro caso, la Dirección de Niñez, Género y Diversidad Sexual a cargo de Luciana Ruiz, se ocupa de brindar el apoyo necesario actuando muchas veces como nexo entre las partes para que el proceso de cambio registral sea lo más sencillo posible.
Más allá de que no es la principal consulta que se realiza en la oficina ubicada en Rivadavia 335, (en los primeros puestos se cuentan cuestiones referidas a salud, educación y empleo) sí es cierto que la tendencia está in crescendo, sobre todo por el terreno que las cuestiones relativas a los derechos de la comunidad LGTBIQ+ fueron ganando en los últimos años.
“De las 75 consultas de distinto tipo que recibimos en lo que va del año, 11 fueron por cambio registral, una de las más usuales que solemos recibir. Lo que buscamos es brindarles acompañamiento a información sobre cuáles son los pasos a seguir. Para iniciar el trámite, en el caso de los mayores de edad, necesitan primero que nada la partida de nacimiento, y nosotros, si hay alguna complicación durante el proceso, intercedemos para facilitarlo”, explicó Ruiz. Para ello, les dan un recursorio con todos los datos que pueden llegar a precisar para realizar el trámite.





