Un auto cayó en el arroyo Burgueño y reavivó un viejo reclamo de los vecinos del barrio La Pilarica. El hecho ocurrió el sábado cerca de las 20 en la calle Soler, entre Hilario Ascasubi y Joaquín V. González. Allí, el curso de agua interrumpe la calzada y solo un puente improvisado por los vecinos permite el paso peatonal de un lado de Soler al otro.
En la oscuridad del anoche, el conductor no advirtió la presencia del arroyo y se desbarrancó. El vehículo, un Renault 19 color bordó, cayó en el zanjón de dos metros de profundidad y quedó volcado, por lo que el conductor empezó a pedir auxilio para poder salir.
Luego, con la ayuda de vecinos que se acercaron con palas y linternas, lograron liberarlo y poner el auto sobre las cuatro ruedas. El hombre pasó toda la noche del sábado vigilando el auto estancado en el arroyo, con la amenaza de lluvia siempre latente y sin respuesta por parte de los servicios de emergencia. Finalmente rescató el auto el domingo a las 10 de la mañana, remolcado por un camión.
"Escuché un fuerte ruido, fui a ver y ahí estaba el auto volcado en el arroyo. Hicimos un poco de excavación con una pala porque no podía liberar el brazo. Finalmente lo sacamos y por suerte no estaba herido”, narró a Alejandro, vecino de la calle Soler que auxilió al automovilista.
Este hecho reavivó el reclamo que los frentistas del barrio habían elevado en noviembre del año pasado, cuando un motociclista resultó gravemente herido en un accidente similar. Aquella vez, la moto transitaba por Sanguinetti, otras de las arterias que están cortadas por el Burgueño, y cayó en el zanjón que forma el arroyo. "Esto está así desde hace años. Si alguien viene por Soler y no conoce la zona, corre riesgo de caerse en el arroyo. No hay cartel, nada. Y la calle es de tierra, cada vez que llueve se hace muy difícil salir”, describió Alejandro, en diálogo con El Diario.