EN EL CENTRO

Tiempo de paz entre vecinos y graffiteros

Un grupo de jóvenes se dedica a pintar paredes con el permiso de sus propietarios. Los frentistas que aceptan creen que es una forma de ponerle color a la ciudad.

Por Redacción Pilar a Diario 1 de abril de 2017 - 00:00
Los graffitis en las paredes de Pilar ya son moneda corriente pero, a diferencia de lo que sucedía años anteriores, ahora algunos grupos de artistas están empezando a pedir permiso a los vecinos para hacer murales en las paredes que dan a la calle. Así, cada vez son más los pilarenses que aportan sus fachadas para "ponerle color al pueblo”.
Tal es el caso de Ana, profesora de matemática, que vive sobre la calle Bolívar. Hace 15 días, un grupo de jóvenes se acercó para preguntarle si podían pintarle algo en la pared: "un domingo  me tocaron el timbre un chico y una chica y me pidieron autorización para pintar la pared de mi casa que da sobre Bolívar y les dije que sí, el único condicionamiento que puse fue que no tuviera tinte político ni groserías. A las 22 tenía 10 chicos en la puerta de mi casa, decorándome la pared”, apuntó la vecina.
Además, agregó que "la verdad es que Pilar está muy feo, muy abandonado y no me parece mal que estos chicos se dediquen, siempre pidiendo permiso, a pintar las paredes del pueblo. Aparte con mi marido estábamos cansados de tener que repintar sobre lo que escribían otros chicos que usaban la pared para plasmar sus relaciones amorosas, estos grupos al menos hacen cosas lindas y creativas”.
Ana hace referencia a jóvenes, que ella identifica como alumnos del colegio Almafuerte, que utilizaban la pared para poner insultos o hacerse dedicatorias de índole personal. Y es que, claro, que una pared blanca la cubran de insultos o de tablero de dibujo de relaciones amorosas, no es agradable a la vista del vecino.
Aunque no pertenecen a un grupo artístico en particular, o al menos no se lo comunicaron a la vecina consultada por El Diario, sí se identificaron como alumnos de la Escuela Nº 9 de Fátima que, aparte de poner su creatividad, invierten su dinero: "le pregunté a una de las chicas cuánta plata habían gastado y me dijo que ella sola había gastado $700 y a mí lo único que me pidieron fue una jarra de agua con hielo”.
Lo que destacan tanto Ana como otros vecinos que también aportaron sus paredes a modo de paño artístico, es que hay que diferenciar a estos grupos de chicos de otros que lo único que hacen es "llenar de garabatos y cosas ilegibles el paisaje”.
Así, parece que la reconciliación entre vecinos y grupos de arte urbano está llegando a buen puerto o, al menos, sacaron la bandera blanca y están en una etapa de tregua. Lo que resta ver es cuánto tiempo durará.
Apenas empezaron a pintar el mural, los vecinos de Ana comenzaron a llamarla para ponerla en alerta. "Les tuve que explicar que les había dado autorización y hasta pasó la policía, que nunca pasa por acá, a preguntarme qué había ocurrido”, señaló. Y agregó: "Me parece que la Municipalidad debería preocuparse por los baches y no por estos grupos que, al menos conmigo, se portaron bien y fueron muy respetuosos”. 
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