La plaza 12 de Octubre se tiñó
de azul una vez más: ante una buena concurrencia de público, hoy se realizó
por cuarto año consecutivo "Pilar habla de autismo”, jornada que se suma a las
actividades por el Día Mundial de la Concientización del Autismo, que se
celebrará mañana a nivel global.
A nivel local, la organización
está a cargo del grupo TGD Padres TEA - Red Pilar: acompañados por pilarenses
que apoyan la iniciativa, de 11 a 14 realizaron diversas acciones en la plaza
céntrica. No obstante, en esta oportunidad, el grupo se subdividió para no
perderse el acto central, realizado en la Ciudad de Buenos Aires, por lo que la
convocatoria podría haber sido aún mayor.
Peleando
"Cada año somos más, pero en
CABA confluye gente de todas las provincias, es hermoso encontrarse”, expresó
Paula Porrez, psicóloga y mamá de Santino (12, diagnosticado con TEA) y Juan
Bautista.
La mujer es una de las
fundadoras de la Red Pilar, creada en 2011, y destacó que desde principios de este
año "convocaron al grupo de autismo en la Municipalidad, por primera vez nos
preguntaron qué nos hace falta. Es de 0 a 6 años, es un comienzo, y tienen
pensado seguir con adolescencia y adultez”.
Por su parte, Patricia Píccoli,
docente y mamá de Franco (10), uno de sus tres hijos, comentó que "siempre hay
que estar peleando, pidiendo, reclamando, pero si seguimos insistiendo vamos a
lograr un montón de cosas, como hasta ahora”.
En este sentido, Patricia
mencionó "los problemas con las obra sociales, que todos pasamos. Todos los
años es ir a pelear a pesar de que una ley nos ampara. Juegan con el cansancio
de los padres, ya que los papás recién diagnosticados no tienen la fuerza para
pelear, aprovechan eso, pero no hay que bajar los brazos”.
Ambas destacaron que, en Pilar, "cada
vez que nos juntamos siempre viene un papá nuevo pidiendo ayuda. Los orientamos
en cosas que nosotros ya pasamos, están en un momento muy difícil, cuando te
dan el diagnóstico y sentís que estás solo. Nuestros hijos lograron muchas
cosas y sus hijos van a lograr lo mismo. Uno siente que su hijo es raro, que
hay cosas que no va a lograr nunca, pero no es así, se logran muchas cosas, más
de las que uno espera”.
Casi todos los participantes
concurrieron con ropa de color azul, símbolo del autismo, mientras la plaza se
inundaba de globos del mismo color. En el anfiteatro hubo música, actividades
artísticas, globología, maquillaje infantil y hasta un taller de murga.
Mientras tanto, integrantes de
la red junto a payamédicos del Hospital Falcón y otros centros de salud
caminaron por el centro repartiendo volantes a los transeúntes.
El final no pudo ser mejor: los
chicos y sus familias, acompañados por la murga, dieron una vuelta alrededor de
la plaza, con la alegría y satisfacción del deber cumplido.