A 41 años del golpe genocida volvemos a llenar las calles con el mismo reclamo de Memoria, Verdad y Justicia. Golpe que tuvo como principal objetivo imponer un modelo económico mediante el terror, la desaparición de personas, el robo de bebés, el secuestro, la tortura y el asesinato. El mismo modelo que se está reinstalando hoy con mentiras, marketing y la manipulación mediática. Un sistema de concentración de riqueza y exclusión social que al avanzar pisotea los derechos laborales, sociales y humanos, frutos del sudor y de la lucha del pueblo. La gravedad de ser gobernados por un grupo de negacionistas. Parimos un juicio y una condena calificada en el mundo como ejemplares, sin embargo el titular de la Aduana, excarapintada de Cambiemos, niega que durante la dictadura haya habido "un plan sistemático para desaparecer personas ni un genocidio”. Un referente de cultura del actual gobierno que lejos de tener vergüenza declara "en Argentina no hubo 30 mil desaparecidos, se arregló ese número en una mesa cerrada” y un presidente que lo defiende, como si un número atenuara el horror. El mismo presidente que quiso arrastrar la fecha más sensible de nuestra historia "hacia algún lugar donde no moleste”, se topó con las convicciones de un pueblo dispuesto a no retroceder.




