Una mujer afirma que fue golpeada por policías de la comisaría Pilar 1ª, luego de que se provocara un entredicho por uno de sus hijos. La denuncia fue realizada ayer en la Fiscalía Nº2, mientras que las lesiones fueron constatadas en el Hospital Juan C. Sanguinetti.
María Alejandra Sassone (56) padece una insuficiencia respiratoria producto de una enfermedad pulmonar, por lo cual debe tomar medicación a través de un inhalador (puff). Su insuficiencia crónica se agudiza cuando sufre situaciones de gran estrés.
El lunes, pasado el mediodía, un amigo de su hijo se acercó hasta su casa para decirle que al joven se lo había llevado la policía por error. Según relató Alejandra a El Diario "el amigo de mi hijo me dijo que él era el culpable, así que le pedí que vaya hasta la comisaría y explique cómo había sido todo”. No trascendió cuál fue el motivo de la detención del joven.
Tanto Alejandra como el amigo de su hijo llegaron hasta la comisaría céntrica: al ver al joven (llamado Pedro) dentro del patrullero, la mujer exigió que lo dejaran libre. Ante la negativa de los efectivos, reconoció que abrió la puerta del patrullero para sacar, a la fuerza, a su hijo.
Cuando los policías que estaban fuera del patrullero percibieron esta situación, tomaron a Sassone y, de acuerdo a lo que expresó, "me agarraron entre cuatro y me arrastraron hasta el interior de la comisaría”.
Una vez adentro, la situación se agravó: "Tengo una pierna fracturada, de hecho me estoy haciendo kinesiología, se los dije y hasta les mostré un papel donde están anotadas todas las sesiones que tomé y me empezaron a pisar la pierna diciéndome que no me creían. Yo no podía defenderme porque me aplastaban la cabeza contra el piso”, narró visiblemente conmocionada.
Además, agregó que "tengo EPOC, por los nervios se me dificultaba mucho respirar y les pedí por favor que me acercaran el puff pero adujeron que no podían medicarme allí dentro. Sentía que me moría, pero a ellos no les importaba nada”.
Tanto a Alejandra como a su hijo los detuvieron. Aunque no puede precisar con exactitud cuánto tiempo la tuvieron en el calabozo, estima que fueron dos horas hasta que apareció una policía y le dijo que se podía retirar. A su hijo también lo liberaron.
Mientras estuvo detenida, le realizaron un precario policial –certificado médico que se expide a personas aprehendidas– en el cual el médico que la atendió, certificó que sólo tenía "un golpe en el tobillo”.
Al salir de la comisaría, Alejandra fue directamente al Hospital Sanguinetti, donde la mandaron a realizarse una radiografía de cráneo y una placa en la pierna, ya que tenía un hematoma en la cabeza y varios golpes, tanto en los brazos como en las extremidades inferiores.
Ayer, a primera hora de la mañana, se acercó a la UFI Nº2 de Pilar para radicar la denuncia contra los efectivos de la comisaría 1ª y el Servicio de Apoyo Policial municipal (SAP). La investigación se encuentra a cargo de la doctora Nancy Elizabeth Haron.
Alejandra sigue sin poder dormir, no sólo por los golpes sino, sobre todo, por el estado de shock en el cual quedó.
"Me sometieron a una humillación aberrante, me trataron como si fueran salvajes”.
MARÍA SASSONE.