Según informó el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Salud, la tasa de mortalidad infantil (MI) descendió a un dígito en 2015 y se ubicó en 9,7 por mil.
La MI registra las muertes de niños menores de 12 meses ocurridas en un año cada 1.000 nacidos vivos y se cuenta entre los indicadores más relevantes para reflejar la calidad de vida de una sociedad.
Ese indicador nacional, que viene en franco descenso al menos desde 1990, se había ubicado en 10,6 en la anterior medición, correspondiente a 2014.
"Este descenso es muy importante y tiene que ver con un trabajo intenso del Ministerio de Salud durante los últimos años y con estrategias como la regionalización, que implica que las mujeres con embarazos de riesgo puedan tener sus partos en lugares de mayor tecnología, una mejor atención y la categorización de las maternidades”, explicó el especialista en Salud de Unicef, Fernando Zingman.
Al mismo tiempo, el especialista señaló: "una vez resueltos problemas como la falta de higiene, antibióticos o hidratación, que nuestra sociedad solucionó hace mucho, podemos decir que la MI depende, en gran parte de la tecnología y de que haya buenos servicios de neonatología”.
Y agregó: "de eso depende la mortalidad hoy, de que los lugares donde nacen los chicos cuenten con la complejidad necesaria, además de los buenos controles y de cómo llegan las mujeres al embarazo, por supuesto”.
Mientras que completó: "la Argentina tiene herramientas y capacidades médicas y de respuesta social como para que estos números sigan bajando y eso depende de que haya una buena coordinación entre Nación y las provincias, adentro de las provincias y entre la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires”.
Según el informe de la cartera sanitaria nacional, el distrito con el mejor desempeño fue la Ciudad de Buenos Aires, donde la mortalidad infantil fue de sólo 6,4 por cada 10.000 nacidos vivos, seguido por la provincia de Chubut (6,9) y Tierra del Fuego (7,6).