LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: No te pasará nada…

Por Redacción Pilar a Diario 15 de enero de 2017 - 00:00
Lo siguiente me llegó por Facebook. Es un testimonio real.
"Mis padres siempre me dijeron que la droga mata, sin embargo, veía tantos chicos fumar marihuana y ninguno se moría.
Pero eso sí, veía que mis amigos, cuando fumaban, empezaban a reírse y a divertirse.
Ellos te dicen: lo que mata es el cigarrillo de tabaco, por eso yo fumo marihuana.
Pero yo me pregunto, ¿el faso no se hace con tabaco? Se desarma un cigarrillo, se saca el tabaco, se mezcla con marihuana y se enrolla en un papelito.
O sea que igual pasa todo a los pulmones, y encima no tiene filtro como el cigarrillo de tabaco.
Ante la duda voy a preguntar si la marihuana mata, directamente a la fuente, o sea a los que fuman, y me responden que no, que son mentiras, relaja, te divierte y te sentís bárbaro. 
Ante esta certeza, los padres también se dejan convencer.
‘Lo hacen todos, fuman en todos lados, te hace estar bien, es un pasatiempo.’ Con este panorama los padres quedan sin armas: ¿cómo le voy a sacar a mi hijo esta golosina, que tanto le gusta, si lo hacen todos? Y encima, si dicen que no, parece que estuvieran en contra de la sociedad y, si muestran su preocupación a otros padres, es probable que estos no les vuelvan a dirigir la palabra, porque el hijo de ellos se puede contagiar.
Mis amigos siguen convencidos de que fumar no te causa ningún problema, y me convencieron.
Y estaba bueno, porque me gustaba hacerlo.
Aunque después empezó a haber problemas en mi casa.
En mi familia me decían que no se me podía hablar, que reaccionaba mal, estaba más irritado.
Es que no quería que se metieran en mis cosas, yo con la marihuana encontré la tranquilidad que necesitaba.
Tenía unos problemas en el colegio que no me dejaban dormir, y con el porro estaba bien.
Hasta mi novia me dejó, pero ya no me importaba nada.
Dejé de ir al club, y estaba con los muchachos, inclusive, en los horarios que tenía que ir a la escuela.
Mi mamá se enojaba porque a casa iba sólo a comer y a encerrarme en mi pieza.
Juan, mi amigo que nunca consumió, dice que yo sentía que estaba bárbaro, porque no me daba cuenta de la realidad.
La marihuana altera lo que yo percibo o lo que capto de las cosas y veo una realidad diferente al que no fuma.
Según el nivel de marihuana que tenga en mi cerebro, proyecto, vuelo, medito sobre mi vida…”
(continuará). 

FM Plaza 92.1
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, "Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected] 

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