Estamos para celebrar el Día del Niño. Muchos ya han comprado regalos para sus hijos, nietos, ahijados, primos, sobrinos, etc.
Me pregunto, ¿son las cosas materiales las que hacen a una persona feliz?
Invito a leer y pensar sobre lo siguiente.
Se dice que un agricultor tenía el mejor cultivo de maíz.
Cada año llevaba su maíz a la feria del estado donde lo galardonaban.
Un año, un periodista lo entrevistó y se enteró de algo interesante acerca de cómo cultivaba su maíz. El reportero descubrió que el agricultor compartía su semilla de maíz con sus vecinos.
"¿Cómo puede darse el lujo de compartir sus mejores semillas de maíz con sus vecinos cuando están entrando en competencia con la suya cada año? ¿Por qué lo hace, señor? Preguntó el reportero.
El granjero respondió: "Porque el viento recoge el polen del maíz maduro y lo mezcla de campo en campo. Si mis vecinos cultivan maíz inferior, la polinización cruzada degradará de manera constante la calidad de mi maíz. Si quiero cultivar buen maíz debo ayudar a mis vecinos a cultivar maíz bueno también”.
Así es con nuestras vidas. Los que quieren vivir de manera significativa deben ayudar a enriquecer las vidas de los demás, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca.
Y aquellos que eligen ser felices ayudan a otros a encontrar la felicidad, porque el bienestar de cada uno está ligado al bienestar de todos... Llámalo poder de la colectividad... Llámalo un principio de éxito... Digamos que es una ley de la vida...
¡El hecho es que ninguno de nosotros realmente gana hasta que todos ganamos!
Todos hablan de paz, pero nadie educa para la paz. En el mundo se educa para la competencia y la competencia es el comienzo de cualquier guerra, decía Nelson Mandela.
En la infancia, como brújula, lo que se debería mascar, es la solidaridad. Es el espíritu que han vivido los primeros cristianos: "… estaban muy unidos y compartían sus bienes entre sí” (Hechos de los Apóstoles 2,44). La solidaridad entre los primeros cristianos, hizo posible que nadie padeciera necesidades y lo poco que tenían lo compartían con "alegría y sencillez de corazón”.
La Madre Teresa de Calcuta nos dice: "Pasamos suficiente tiempo ganándonos la vida, pero no suficiente tiempo viviéndola”. Que las preocupaciones por superar la crisis y las ansiedades ante las dificultades, no nos alejen de vivir el gran regalo que Dios nos ha dado "la vida de hoy”.
Eduquemos a los niños para ser solidarios y regalémosle, más tiempo, amor, ternura y valores.
FM Plaza 92.1
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, "Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo:
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