En las primeras horas de la mañana de ayer, luego de padecer graves problemas de salud durante los últimos meses, finalmente se apagó la vida de Jesús Fleyta, el Indio para todo el mundo, una institución en sí mismo de Presidente Derqui. Tenía 79 años.
Su pasión, desde 1962, fue sacar a los chicos de la calle a través del fútbol, convirtiéndose en un formador legendario de jugadores. Sin embargo, en los últimos tiempos, su salud fue atentando con esa pasión desinteresada.
"Estar tantos años con los chicos, significa que tengo paciencia, primero. Y que quiero sacar a los chicos de la calle, juntarlos, que haya amistad y no pelea. Sacarlos de la calle, de la droga, la delincuencia”, decía en conversaciones con El Diario, siempre dispuesto a celebrar cada aniversario de su escuelita.
En los últimos días había recibido la visita de su alumno más ilustre, Gustavo Colman (hoy en Rosario Central) quien siempre lo destacó como su primer maestro. De los tantos chicos que pasaron por su escuela, el Colmandante fue figura en Chacarita, Bélgica y Turquía tras la mano formadora de Fleyta.
Su incansable tarea se desarrollaba en la placita Don Bosco, donde enseñaba a jugar al fútbol tres veces por semana. Desde hace un tiempo, en cada aniversario de la escuelita, salía con los chicos y sus padres a caminar por las calles de Derqui para difundir la actividad con banderas y pancartas, recibiendo el cariño de la comunidad.
Docente
"A veces me entero del maltrato familiar y yo voy enseguida a meter mi cuchara allí, a ver cómo se pueden solucionar las cosas. Si me falta un chico, me voy a ver qué pasó. O se portó mal, o no hizo la tarea, o está enfermito. Yo ando atrás de ellos”, afirmaba con orgullo. Sin cobrar un peso, durante más de 50 años formó personas de bien en una canchita que se transformó en un aula que enseñaba valores para la vida. Él mantenía el lugar en condiciones, mientras dependía de la buena voluntad de alguien que donara pelotas, camisetas o botines.
Ayer a las 7.45 se fue, en su Monterrey querido, el Indio Fleyta, y con él, se va una parte de la historia de Derqui. Se fue sin poder ver concretado un sueño: el predio propio para desarrollar su actividad, ya que jamás se cumplieron las sistemáticas promesas estatales para dejar de vivir "de prestado”.
Seguramente, tras su fallecimiento, llegarán homenajes oficiales y espacios con su nombre, reconocimientos tardíos para alguien que solo recibió ayuda de los vecinos comunes y entidades de la zona.
Sus restos serán despedidos hasta las 11.30 en Meisner 628, frente a la plaza Teófilo Tolosa. Murió el Indio Fleyta, y los derquinos, chicos que ya lo extrañan y grandes que fueron niños hace décadas, sienten que se fue parte de su historia.
54
años cumple en 2016 la ecuelita de fútbol de Jesús Indio Fleyta en Presidente Derqui.
De los niños
Por G. Haydee fleyta*
Él no tuvo un lugar propio donde jugar con los niños, a pesar de que lo pidió… Su cancha era
el mundo, el fútbol, su pasión.
Su corazón, de los niños. Papi, Indio, nos enseñaste el amor al prójimo, el servicio desinteresado, gastarse por el necesitado. Recibimos tu legado, agarramos la antorcha... Tu trabajo se extiende a través de tus hijos, nietos y bisnietos, que con Cristo siguen tu camino de bendecir al otro, de gastar lo que tenemos y aún a nosotros mismos por amor a la gente. Los merenderos/escuelitas de la Quema, La Escondida, Villa Astolfi, el de las vías, aquí, en la Meisner y los tres de África, tienen un poco de tí.
¡Te amo y admiro... Viejo... Mi querido viejo!
*Hija del Indio.