OCTUBREANDO: Llamado Luna

8 de marzo de 2016 - 00:00
 

“Tomo una botella de vino/Y me voy a beberla entre las flores./Siempre somos tres,/Contando a mi sombra y a mi amiga, la luna./Cuando canto, la luna me escucha,/Cuando bailo mi sombra también baila./Terminada la fiesta…/Los invitados deben partir./Yo, desconozco esa tristeza./Cuando marcho a mi casa,/Siempre somos tres,/Me acompaña la luna y me sigue mi sombra” (“Bebiendo solo a la luz de la luna”).
Li Po o Li Tai Po (701-762), también conocido como el Poeta Inmortal, fue el bardo más famoso y popular de la dinastía Tang, que es considerada como la edad de oro de la poesía china.
Se dice que escribió más de 20.000 poemas de los que solo se conservan poco más de 1.000. Cuentan que acostumbraba, no bien terminaba de escribirlos, arrojar  sus versos al río, observarlos alejarse y hundirse en las mansas aguas. Difícil se nos hace entender, desde nuestra cultura occidental, la significancia y la interrelación de cada estrofa suya, debemos tener en cuenta que en la poesía china, la palabra, caligrafía, pintura y música forman una sola unidad en el acto creativo signada por imágenes taoístas.
Su nombre, elegido por su madre luego de un extraño sueño, hace referencia a la luna, astro que signó su vida y que es constantemente frecuentado en sus poesías, debe ser por esa obsesión que una noche, navegando por el río Yangzi, intentó abrazar en el espejo del agua a su amada Luna, hallando la muerte.
“Copa en mano, pregunto a la luna/Al límpido cielo, ¿cuándo llegaste?/Te pregunto, levantando mi copa./No puedo trepar hasta tu espléndida lumbre,/Aunque fiel me acompañes para siempre./Antiguos y presentes pasan como las aguas del río/Y todos aprecian el resplandor de la misma luna./¿Que más podría desear, mientras canto y bebo,/ sino verte repetida en el fondo de mi copa dorada?”
Breve, sugerente y fuertemente expresiva, de acuerdo a los cánones que hacen al poemario de la dinastía Tang, se unen a su extravagante imaginación y su entrañable amor a la bebida en  toda su obra.
“Feliz encuentro el viento de la primavera nos embriaga y sería feliz si los tres pájaros azules, mensajeros del cielo, quisieran llevarte de cuando en cuando mis tiernos pensamientos. Debes saber que el tiempo se va raudo, nuestros negros cabellos muy pronto serán blancos. Lamentamos la juventud perdida ¡pero ella no retorna nunca más! ¡Quiero decirte que te amo y ojalá que tu amor responda al mío!”

 

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