Al menos una docena de representantes de entidades gremiales con presencia local envió una nota al intendente Nicolás Ducoté con un pedido claro: espacios de decisión en el Estado.
La breve nota fechada el 9 de marzo está dirigida al jefe comunal. Y sin perder tiempo en preámbulos, va directo al grano para solicitarle que “intervenga ante quien corresponda para designar a un compañero del Movimiento Obrero Pilarense para desempeñarse en el cargo de Delegado Regional del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, delegación Pilar”.
A continuación, le subrayan “la importancia y necesidad de reactivar la Dirección Gremial del Municipio” que, aclaran, “tendrá como principal objetivo ser el nexo entre el Municipio y las organizaciones gremiales en pos de solucionar conflictos laborales dentro del Partido de Pilar”.
Los dos cargos solicitados tienen historia. El primero está actualmente ocupado por Carlos Olivera, ex concejal peronista que, tras acompañar a José Molina en la interna del FpV en 2015, reapareció esta semana en el Frente Renovador, de la mano del presidente del Concejo Deliberante, Osvaldo Pugliese.
Aunque Olivera aún se encuentra al frente del organismo, los gremios se apresuraron a postularse en caso de producirse una vacante.
Por otro lado, la Dirección Gremial funcionó durante un tiempo en la gestión de Humberto Zúccaro, que la creó como prenda de unidad para los gremios locales. Aunque, finalmente, duró poco tiempo y terminó con un alejamiento entre su gobierno y parte de los sindicatos.
La nota fue redactada en el marco de una reunión de la que participaron representantes de la UOCRA, químicos, papeleros, ferroviarios, ATE, gastronómicos, perfumistas y aeronavegantes, entre otros.
El encuentro se produjo luego de otro que, hace algunas semanas, convocara el macrista Gustavo González, referente del sindicato de Comercio, que hoy tendrá su segunda vuelta. La intención es la de siempre: unificar a los gremios y, de paso, acercarlos al gobierno.
Según pudo saber El Diario, los gremios apuestan a consolidar un propio espacio, más allá de los avatares de los partidos. Al decir de uno de los referentes, “no queremos que nos convoquen 15 días antes de las elecciones para fiscalizar”.
Por eso comenzaron a trazar estrategias en común en un año no electoral que, además, empieza a asomar con niveles altos de conflictividad laboral.