Por haber conquistado grandes territorios hasta Babilonia, el emperador Alejandro Magno se consideraba el hombre más feliz del mundo. Pero supo que el filósofo anacoreta Diógenes era más feliz que él y se puso envidioso.
Quiso conocerlo. Así que un día en que el filósofo estaba acostado tomando sol, Alejandro se paró ante él.
Diógenes levantó la mano como comprobando que el sol ya no se proyectaba sobre su cuerpo. Apartó la mano que se encontraba entre su rostro y el del extraño y se quedó mirándolo.
- “Mi nombre es Alejandro El Grande”.
- “Soy Diógenes, el perro”, respondió.
El emperador continuó:
- “He oído de ti Diógenes, de quienes te llaman perro y de quienes te llaman sabio. Me place toda tu actitud hacia la vida, tu rechazo del hombre virtuoso, del hombre político y tu discurso me fascina”.
“Quería demostrarte mi admiración y pídeme lo que tú quieras. Puedo darte cualquier cosa que desees, incluso aquellas que los hombres más ricos de Atenas no se atreverían ni a soñar”.
- “Por supuesto. No seré yo quien te impida demostrar tu afecto hacia mí. Querría pedirte que te apartes del sol. No tengo ninguna otra necesidad”.
Alejandro le confesó a Diógenes:
-“Si Dios me concede que vuelva a nacer, le pediré que por favor no me haga Alejandro, sino Diógenes”.
Diógenes soltó una carcajada y llamó a su perro y le dijo:
-“Fíjate las tonterías que dice. En la siguiente vida quiere ser Diógenes. ¿Por qué en la siguiente vida? ¿Por qué retrasarlo? ¿Quién sabe nada de la próxima vida? Si incluso el próximo día es incierto, el momento próximo es incierto... ¿qué decir de la próxima vida”?
“Si de verdad quieres ser un Diógenes, puedes serlo aquí mismo. Tira tu ropa al río y olvídate de conquistar el mundo. Ésa es la mayor de las estupideces y tú lo sabes. Y has reconocido que eres desgraciado, has reconocido que Diógenes se encuentra en un estado mucho mejor, mucho más dichoso. Así que túmbate aquí, a la orilla del río, donde estoy tomando sol. Hay sitio en la orilla para los dos”.
El Papa Francisco dijo el 20/06/2014: “No acumulen tesoros en la Tierra (Mateo 6, 19)… Cuántos grandes, orgullosos hombres y mujeres de poder, terminaron en el anonimato, en la miseria o en prisión”.
Oh Dios, danos la sabiduría y la actitud de Diógenes.
Fm. Plaza
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected]