Salud

Síndrome de la cabeza quemada: cómo hacer frente a fin de año

Dos especialistas del Hospital Austral cuentan cuáles son las alternativas para atravesar diciembre sin morir en el intento y sin caer en el tan conocido ??oBurnout???.

Por Redacción Pilar a Diario 4 de diciembre de 2016 - 00:00
Las despedidas, los cierres, las fiestas… pareciera que diciembre es mucho más que el último mes del calendario. Dos especialistas del equipo de Salud Mental del Hospital Austral, Marcos Suffriti (jefe de servicio de Psiquiatría)  e Inés Maidana (psicóloga integrante del servicio de Salud Mental) cuentan cuáles son las alternativas para atravesar las fiestas de la mejor forma, sin caer en el tan conocido "Burnout”.
Hacia fin de año nos corre a todos el tiempo y comienza una tormentosa cuenta regresiva en el marco de la cual pareciera que tenemos que cumplir con cientos de compromisos, actividades, encuentros, celebraciones y trámites que si no realizamos antes del 31 de diciembre, no sabemos cuál será nuestro destino el 1 de enero.
Los últimos estudios al respecto de este antiquísimo síntoma hablan del síndrome de "burnout”, cuya traducción más literal es "cerebro quemado”.
Si bien los especialistas circunscriben el síndrome al ámbito laboral, y lo describen como el resultante al que se ve expuesto un empleado cuando se encuentra frente a altos niveles de estrés, carga de trabajo excesiva, falta de formación para desempeñar las tereas, lo cierto es que no es difícil trazar un paralelismo entre lo que sucede con el  "burnout laboral” y el "burnout de fin de año”, éste último desencadenado por las reglas de un sistema social, que no deja de exponernos a iguales exigencias y pautas casi imposibles de cumplir como las de un jefe u organización que no considera las capacidades y limitaciones de sus empleados.
Así, este estrés crónico puede provocar sentimientos de agotamiento, baja autoestima, poca realización personal, permanente nerviosismo, dificultad en la concentración y concreción de logros, conductas o respuestas agresivas, dolor de cabeza y taquicardia, entre otros.
Las siguientes son algunas pautas sencillas que están relacionadas a lo que se aconseja desde lo médico-clínico frente a las altas exigencias, subjetivas u objetivas, a las que se reacciona con ansiedad.
• Disminuir el monto de la carga, porque esto aliviana el síntoma. No podemos estar presentes en todos los eventos, no podemos encontrarnos con todos los que quisimos ver durante 12 meses en 2 semanas, no podemos acostarnos tarde, modificar nuestros hábitos de alimentación y descanso, y continuar, al mismo tiempo, con las tareas cotidianas sin que esto traiga secuelas sobre nuestro ánimo y físico.
• Una buena alternativa es acercarnos a la famosa frase, "menos es más”, ya que de nada nos sirve llegar agotados porque todo termina el 31 de diciembre. ¿Todo?, ¿qué es todo?, ¿no habrá acaso un primero de enero? Claro que sí.
• No hace falta que nos llenemos de compras, de agasajos, de despedidas. Al menos no en 15 o 20 días: se puede festejar, se puede evaluar, se puede agasajar y celebrar durante todos los días del año. ¡Es bueno saberlo y mejor aún practicarlo!
• Así como el médico recomienda a su paciente que se relaje, que no se exija, que no pretenda vivir una vida ideal que lo llena de frustraciones para que vea cómo puede transitar de la manera más saludable sus realidades, así deberíamos hacer con este fantasioso cierre de fin de año.
• Lo más sano es disminuir nuestras exigencias para estar con la gente que queremos en los días festivos de nuestra cultura y religión, con el objetivo de celebrar la vida y los afectos que van mucho más allá del fin de un calendario. 


Síntomas
El estrés crónico puede provocar sentimientos de agotamiento, baja autoestima, poca realización personal, permanente nerviosismo, dificultad en la concentración y concreción de logros, conductas o respuestas agresivas, dolor de cabeza y taquicardia, entre otros.

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