Tomás Paolina (18) estaba cortando el pasto en su casa el viernes a media tarde cuando un alambre se le clavó en el cuello, provocándole una perforación en la carótida. Inmediatamente fue trasladado al hospital Sanguinetti, donde le salvaron la vida.
El joven se levantó ese viernes sabiendo
que no iba a ser un día como cualquier otro porque esa noche era su acto de
egreso del secundario. Pero el destino le jugó una mala pasada y no pudo festejar
junto a sus compañeros. Mientras cortaba el pasto en su casa, se cortó un
alambrado y se le clavó en el cuello.
"Lo que sintió fue como una picadura muy fuerte”, contó
su madre Natalia a El Diario. Al sentir este dolor punzante atinó a tocarse y
vio que le sangraba el cuello. Corrió al interior de su casa y apenas lo vio su
mamá, lo cargaron junto a su papá en el auto y lo llevaron al hospital
Sanguinetti, donde lo atendieron de inmediato.
Luego de realizarle una ecografía y una placa, los
médicos les confirmaron a Natalia y a su marido que el alambre le había perforado
de lado a lado la carótida y que había que operarlo de urgencia no sin antes
advertirle que podría llegar a sufrir un infarto cerebral debido a los coágulos
generados por la herida.
La operación duró dos horas, desde las 16 hasta las
18, que sin dudas para la familia Paolina fueron las horas más largas de sus
vidas. Pero, gracias al buen trabajo de los médicos del hospital, fue una
intervención exitosa. Luego de 72 horas en Terapia Intensiva y dos días en una
sala común Tomás fue dado de alta y hoy se recupera en su casa.
Restan algunos controles y continúa tomando
medicamentos para evitar los coágulos y posibles infecciones y, asimismo,
paliar un poco los dolores que todavía no lo dejan dormir. Pero, como destacó
Natalia, no quedan más que palabras de agradecimiento para las enfermeras y los
médicos del hospital de Pilar, que le salvaron la vida a Tomás y va a poder
festejar las fiestas con cuidado pero con su familia.