"La
palabra justa es abandono”, afirman
vecinos de Solares del Norte sobre la situación actual del barrio, que
pertenece a la localidad de Luis Lagomarsino. Asimismo, indican que –a pesar de
la insistencia- no encuentran respuestas por parte del Municipio.
"Vivo
hace diez años en el barrio. El mantenimiento es deplorable, hay basura, ramas
tiradas, abandono es la palabra para generalizar”, expresó María Teresa Oneca,
vecina que dialogó con El Diario.
La
mujer recordó que "ya tenemos cinco presentaciones en el Municipio, hace dos
semanas logré que me atendiera un funcionario, supuestamente secretario de
gobierno. Me dijo que nos iba a dar solución, pero no hubo ninguna respuesta. Que
se iba a ocupar, que los disculpara, que estaban tratando de ver, pero nunca me
llamaron…”.
Mal estado
Los
frentistas señalan el mal estado de varias calles, entre ellas Uruguay y
Brasil, así como sectores de la calle Argentina donde se acumula agua. "La
realidad es que todo el barrio está hecho un desastre”, afirmó María Teresa,
añadiendo que "la entrada al barrio se ve bien porque se ocupan de arreglar
Argentina, que es la del ingreso, pero apenas uno se movió dos cuadras para un
lado o para el otro, ya empieza el desquicio”.
En este
sentido, en Solares del Norte viven dos jóvenes discapacitados que se movilizan
en sillas de ruedas, por lo que los vecinos deben ayudarlos a transitar
normalmente en la calle.
A su
vez, otro de los reclamos recurrentes es el referido a los restos de poda, con
ramas que permanecen en las calles durante meses sin ser recogidas por el
personal municipal. Y se suma la desidia de otras personas que arrojan residuos
domiciliarios: "Es un gran basural, la esquina de la plaza es un descontrol de
basura, ramas y gomas de autos”, dijo la vecina, quien agregó que "en la
delegación ni siquiera se puede hablar, la delegada es una persona que no tiene
el menor conocimiento del puesto”.
Mientras
espera respuestas, María Teresa expresó: "Yo apoyé el cambio porque no me
gustaba la administración anterior, pero resultó ser peor. Antes ante la
insistencia hacían las cosas, ahora ni siquiera contestan las cartas. Es una
falta de respeto al contribuyente”.