RECLAMO

El cráter de La Lomita

Se trata de un pozo que se extiende todo a lo ancho de la calle Santa María en su intersección con El Chingolo. “Hicimos varios reclamos y nada”, dicen los vecinos.

Por Redacción Pilar a Diario 4 de noviembre de 2016 - 00:00
"Hace ya varios meses que efectuamos muchos reclamos en la municipalidad o cuando algún funcionario viene al barrio pero no hemos tenido respuesta y el pozo sigue ahí, como si nada”. La que habla es Soledad, vecina de La Lomita y su referencia es hacia un enorme cráter que se ha abierto sobre la calle Santa María en su intersección con El Chingolo.
Se trata de un pozo de características diferentes a los muchos que se han abierto en las calles de Pilar. Es que es similar a una zanja generada adrede y se extiende todo a lo ancho de la calle por lo que no hay chances de evitarlo. 
"A lo mejor los camiones o las camionetas más grandes pueden pasarlo a baja velocidad pero los autos y las motos tienen que frenar a cero para no romperse y eso, cuando no es de día o ya bajó el sol es hasta peligroso”, destacó Federico, otro vecino de la zona, en charla con El Diario.
Santa María es una de las calles troncales del barrio e incluso, en las horas pico de actividad escolar, se convierte en una alternativa para llegar hasta la Universidad del Salvador o los colegios ubicados al fondo de la calle Champagnat. Por eso frente al pozo suelen generarse largas colas ya que los automovilistas frenan sus vehículos para no romperlos y muchas veces las colas llegan hasta la colectora. "Y si no lo conocés y te lo comés, seguro rompés. Acá hemos visto romperse autos de todas las marcas”, insistió Federico.
"Los únicos contentos son los chicos que andan en bicicleta porque usan el pozo como algo particular para sus juegos, especialmente cuando llueve porque se convierte en una pileta”, amplió Soledad.
Por fallas en su construcción o el importante flujo vehicular nunca calculado, la fina capa asfáltica que se extiende sobre Santa María se ha roto por completo en la esquina con El Chingolo, una de las tantas calles de tierra que suele convertirse en un lodazal tras las lluvias. El pozo tiene unos 110 centímetros y se extiende por todo lo ancho de la calle, con una profundidad que lo lleva a ser mucho más que un simple badén construido para que los automovilistas aminoren la velocidad. Por eso no hay forma de evitarlo y quienes ingresan en el barrio y no conocen de su existencia o no se percatan de la misma, seguramente pasen un mal momento.
Los vecinos han efectuado múltiples reclamos pero hasta el momento no han tenido suerte. "Creemos que no pedimos mucho. No queremos que repavimenten la calle, solo que tapen el pozo aunque sea con escombros o cascotes”, cerraron los vecinos. 

El dato 
Santa María se convierte en una calle alternativa cuando, en los horarios de entrada y salida de colegios y de la USAL, Champagnat colapsa. 

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