Cuando Harland David "Coronel” Sanders tenía 6 años, falleció su padre. Esto le obligó a hacerse cargo de sus hermanos, una responsabilidad muy fuerte a una corta edad.
A partir de allí, tuvo que tomar la sartén por el mango y cocinar. A los 16 años, abandonó la escuela. Fue padre a los 19 y pronto la esposa lo abanó y llevó a su hija consigo.
Trabajó en el ferrocarril hasta los 22, renunció, derrotado. Intentó estudiar abogacía pero no logró la inscripción. Ingresó al servicio militar y fue expulsado. Sentado debajo de un árbol redactaba su testamento, entonces recordó que sabía cocinar muy bien desde la edad de 7 años.
Con U$S 87 compró unos pollos. Los condimentó para freír y los vendía de forma ambulante. Así que comenzó un pequeño restaurante a la edad de 40 años, al lado de la autopista en las afueras de la ciudad de Corbin, en el estado de Kentucky.
Unos años más tarde la construcción de una autopista desvió el tráfico lejos de la ciudad, llevándose todos los clientes que esporádicamente paraban en su restaurante y en poco tiempo su negocio quebró.
A los 65 se jubiló, cuando recibió el cheque de U$S 105 como jubilación, decidió suicidarse. No obstante, confiado en la calidad de su receta de pollo y armado de una determinación inquebrantable, Sanders emprendió una nueva aventura.
Viajó por todo EE.UU. en coche, cocinando su producto en restaurantes para que, tanto dueños como empleados lo probaran y lo conocieran. Si la reacción era favorable, cerraba un trato el cual cobraría un "centavo” por cada pollo vendido.
Es muy común encontrar personas que renuncian a sus metas tras haber intentado sólo un par de veces, pero Sanders sabía que la persistencia engendra éxito, por eso golpeó en las puertas de más de 2.000 restaurantes que le negaron algún acuerdo.
En el año de 1964, ya con 74 años de edad, Sanders tenía 600 establecimientos. "Coronel” es un título que suelen dar en Kentucky a los personajes destacados de la comunidad. Sanders recibió el primero en 1935 y el segundo en 1949.
Hoy, los restaurantes KFC, se encuentran en más de cien países. Todo por la persistencia y la determinación de un hombre que no quiso darse por vencido.
"Sólo he tenido dos reglas: haz todo lo que puedas y hazlo lo mejor que puedas. Es la única manera en la que lograrás grandes cosas en la vida”, fue el lema de su vida. Jesús también exhortaba la importancia de la perseverancia (Mateo 7, 7-11).
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