El pasado viernes, la inmobiliaria Vallier cumplió 75 años de vida en el distrito. Es una de las empresas testigo del paso del Pilar rural al de las multimillonarias inversiones que desembarcaron en las últimas dos décadas.
Tres generaciones pasaron por el sillón de mando de la firma, la última aún permanece con Augusto y Juan Ignacio, hijos de Jorge, quien heredó de su padre, Ramón Vallier, el comercio inaugurado el 11 de noviembre de 1941.
Fue, además, Jorge, quien supo ampliar, aún más, aquella empresa familiar que quedó en sus manos en 1967 y convertirse en uno de los hombres fuertes en la expansión demográfica del distrito, comercializando los desarrollos inmobiliarios.
Como privilegiada protagonista del crecimiento del Partido, la firma siguió extendiéndose y viviendo cada momento de ese avance. Sus propietarios, sobre todo Jorge, es uno de los pilarenses que puede relatar anécdotas de momentos clave e históricos para Pilar, como la construcción del Parque Industrial, en manos de Meyer Oks o la llegada del boom de los shoppings y la creación de lo que hoy conocemos como Kilómetro 50. E incluso la extensión de los desarrollos con la iniciada autovía Pilar-Pergamino sobre la vieja ruta 8 como continuación de la Panamericana.
Una de las tantas cosas que suele remarcar el heredero de Ramón Vallier, es que su empresa familiar ha pasado por todos los gobiernos habidos y por haber "y seguimos en pie”.
Pertenencia
Aquel Pilar rural, como el de los emprendimientos privados y shoppings, fueron dos grandes etapas del desarrollo del distrito que tuvieron a la inmobiliaria Vallier como protagonista de la dinámica del sector, que fue mutando a un ritmo muy cambiante.
Pero su origen tiene mucho más que desarrollos privados y el boom del Pilar actual; su creador, Cipriano Ramón Vallier, fue un vecino emprendedor y visionario.
En su infancia, el hombre que fundó en 1941 la inmobiliaria que lleva su apellido, fue uno de los primeros alumnos de la Escuela Nº 11 de Presidente Derqui, que hoy funciona frente a la plaza principal de la localidad.
Pero además de haberse criado en el distrito, fue uno de los socios fundadores del Club Unión de esa localidad y defendió los colores de esa entidad formando parte de su equipo de fútbol.
Ramón falleció en 1984, fue un vecino comprometido y emprendedor, a quien muchos también recuerdan por la actividad que realizó durante décadas: el remate de hacienda.