Estamos casi llegando a fin de año. A menudo se escucha hablar sobre el estrés…
Se ofrecen cursos y talleres de manejo del estrés (algunos lucran económicamente con esto).
Pero, ¿qué es el estrés realmente?
Administramos varios asuntos de nuestras vidas, como por ejemplo, nuestros negocios, bienes, familias, etc. Lo hacemos porque son valiosos para nosotros. Son parte de nuestra vida cotidiana. Me parece que se confunde el estrés como si fuera parte de nuestra vida; El estrés no es parte de nuestra vida! Entonces, ¿qué es el estrés? Es la incapacidad de controlar nuestra vida y los asuntos.
El gerente se queja sobre el estrés de su trabajo, ¡también el cadete! Casi todos los empleados dicen que están estresados! Algunos desocupados también dicen que están estresados, como si esto fuera poco. La ocupación trae estrés y la desocupación, también, ¿Cómo es esto?
Porque si el trabajo genera estrés, ¿cómo es que la desocupación también lo hace? Es algo ilógico.
El estrés es la incapacidad de controlar o manejar nuestro cuerpo, mente, emociones, energía. Es un desconocimiento de sí mismo.
Los que conducen los autos, saben bien (y deberían saber) cómo funciona el sistema automotriz. Por eso son capaces de manejarlo.
El sistema automotriz no funciona por sí solo. El conductor tiene que controlarlo inteligentemente. Para eso uno tiene que capacitarse a manejar y tiene que aprender a conducir. Tiene que saber el mecanismo del automotor y saber cómo controlarlo.
Podríamos decir que el estrés es algo similar. El trabajo no genera el estrés, ni la situación, ni contexto, ni la personalidad. El estrés es simplemente el no saber cómo manejar tu propia persona. Es la incapacidad de no saber controlar la situación interna y no el entorno. Por eso lo estresante, podríamos decir, es sencillamente esta incapacidad interior.
Esencialmente la calidad de nuestra vida no depende tanto del contexto o el entorno. Si uno vive feliz y tranquilo, no es necesariamente por su entorno, sino por su capacidad de adaptarse a la situación. Esto depende de la voluntad que uno pone. Para poner voluntad, no hace falta el permiso de alguien. Si uno logra ver la realidad con otra mirada, más positiva, la actitud será diferente y no estresante.
Jesús, Virgen María, los demás santos no fueron personas con estrés, si bien afrontaban grandes dificultades. Supieron controlar su interior, sin quejas del entorno. Siendo sabios, con humildad, pedían a Dios la gracia para lograr dicho control interior.
Por eso son modelos para nosotros.
A Dios rogando y con el mazo dando… No hablaría más sobre el estrés.