LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: ¿Qué pedirás a Dios, si se te apareciera?

31 de enero de 2016 - 00:00

 Si Dios se te presentara esta noche y te dice que le pidas lo que anhelas, ¿qué le pedirías? ¿Salud, amor y dinero? ¿Una casa-chalet en un barrio cerrado? ¿Un auto de alta gama? ¿Un departamento de lujo? ¿Un amor duradero? ¿Muchos amores placenteros? ¿Mucha riqueza para tu familia?

Estos recursos nos traerán una aparente seguridad, pero  pienso que no son duraderos.
Una buena salud es deseable y necesaria para vivir. Pero, ¿también pedirías una vida espiritual?
La Biblia narra un episodio similar. El rey Salomón había construido La Casa de Dios y la muralla en torno a Jerusalén. Luego fue a Gabaón, al Santuario de Lomas, el más importante, para ofrecer los sacrificios. Había ofrecido más de mil sacrificios allí.
En Gabaón se le apareció Dios en un sueño y le dijo, como retribución: - Pídeme lo que quieras (1 Reyes 3, 1-14).
Salomón pidió el tiempo de una jornada para pensar y discernir. Luego dijo: “…Dame tu servidor, un espíritu atento, y la sabiduría para gobernar bien a tu pueblo”.
A Dios le gustó este pedido de Salomón. Porque no le pidió a Dios para él larga vida, ni las riquezas, ni la muerte del enemigo…
Pidió la sabiduría para gobernar con rectitud. ¡Qué paradigma del liderazgo-gubernamental, humildad, realismo y sensatez!
Como rey era más conveniente pedir más poder y más fuerza para perpetuarse en el trono, como intentan muchos de los que están en el poder. O pedir grandes ejércitos para conquistar más naciones y acumular más riquezas, a la miseria de los pobres-vallados… 
El poder o la riqueza solo traerán alegrías o placeres pasajeros.
El Papa Francisco aseguró (el 21/06/2013) que los “tesoros” que se pueden acumular en vida “son desvanecidos por la muerte”, y que “nunca se vio un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre”. La sed de poseer, buscar acumular muchas cosas, no da tranquilidad y vuelve a las personas vanamente inquietas.
¿No es la codicia que nos trae cada vez más problemas?
Jesús decía que a un hombre que acumuló mucha riqueza, Dios le dijo: -Tonto, esta misma noche reclamaré tu alma, ¿quién se quedará con lo que acumulaste? (Lucas 12, 20). 
La sabiduría e inteligencia son lo que todos necesitamos y solamente Dios puede otorgarnos. 
Oh Dios, ayúdanos a pedirte la gracia de la sabiduría, como el rey Salomón, para toda nuestra vida terrenal  hasta la eterna. 

 
Fm. Plaza
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected] 
 
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