Tras el informe sobre el estado de deterioro de la estación de trenes de Pilar y sus alrededores publicado en la edición de ayer, El Diario intentó saber fechas de culminación de la refacción de la cabecera ferroviaria y planes de obras para las paradas de colectivos. Pero las respuestas no fueron las esperadas.
Solo algunas ambiguas contestaciones parecen confirmar que la estación está a merced de lo que decidan una empresa constructora y las líneas de colectivos locales. Casi tierra de nadie para los pasajeros.
Voceros del Ministerio de Transporte de la Nación, confirmaron que la estación “está en obra”, pero no hay un plazo estimativo para su finalización. Mientras que aseguraron que cualquier pasajero puede presentarse y solicitar realizar un reclamo para recibir un detalle de la marcha de los trabajos.
Por su parte, desde el Municipio nadie respondió a la consulta sobre un plan de obras para mejorar la zona de las dársenas de los colectivos y mucho menos para los peatones que los esperan.
El Diario pudo saber que, según rige en los contratos de cada línea, deben ser las empresas las que tienen que colocar esos carteles indicadores de sus paradas y destinos a los que se dirigen. Pero claro está que deben ser el gobierno comunal el que los intime a hacerlo si éstos no cumplen con esa regla.
Pero hay una historia oculta entre esa obligación y el incumplimiento: es la “precariedad” de los pisos, que no son definitivos ya que no fueron licitados en la mayoría de las líneas locales.
Según había informado hace unos meses el intendente Humberto Zúccaro, a fin de año vencerán los permisos de gran parte de las empresas y la idea del Municipio es ampliar la oferta y adecuar al servicio al crecimiento que el distrito tuvo en la última década. Habrá que ver si también se mejora y hace más sencillos para los pasajeros el acceso al transporte público, al menos en la estación de Pilar.
Dudas
Los trabajos en la estación de trenes del ferrocarril San Martín comenzaron en enero de 2014 y aún parecen estar “verdes”. Pero las demoras y las rarezas que se ocurren allí son relatadas por los propios pasajeros.
“Es de no creer que aún no hayan terminado la obra y tengamos que dar toda la vuelta a la estación para subir al tren”, señaló Nicolás luego de sacar boleto en la vereda junto a las dársenas de los colectivos y apurar el paso hacia el otro extremo de la estación.
El propio trabajador que todos los días toma el tren desde San Miguel a Pilar para ir al Parque Industrial, señaló: “Tengo turnos rotativos, por lo que vengo a horarios distintos y he visto cosas insólitas, como que terminaran el andén y a la semana rompan el piso nuevo para colocar luces, que en uno o dos meses fueron tapadas por los techos y pusieran otros focos abajo”, detalló.
Los propios trabajadores de los alrededores confirmaron los dichos del pasajero y de otros que contaron distintas situaciones, al menos raras.
Lo bueno es que los usuarios rescatan el servicio y aseguran estar conformes con el funcionamiento, las frecuencias y la comodidad de las formaciones.
El dato
El puente peatonal es una de las demandas más urgentes de los usuarios ya que la mayoría de los trenes salen del andén más cercano al barrio Buide y para llegar a abordar un colectivo o subir al tren tras sacar boleto, hay que recorrer unos 200 metros con obstáculos.
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son los refugios donde paran más de 8 líneas entre locales y provinciales, pero no existe un solo cartel indicador.