Aluvión de caballos por la Peregrinación Gaucha

Marchan hacia Luján cumpliendo una antigua tradición. Por la gestión de proteccionistas, el Municipio instaló un puesto para cuidar y controlar a los equinos. Ayer, en Pilar murió un caballo y parió una yegua.

26 de septiembre de 2015 - 00:00

Cualquier vecino de Pilar que haya salido a la calle –sobre todo en colectoras o rutas- se habrá cruzado con varios de los muchos caballos que están siendo llevados hacia Luján, como parte de la Peregrinación Gaucha que cada año se realiza en esa ciudad.

Por iniciativa de proteccionistas del distrito, y con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los equinos y observar más de cerca el accionar de sus dueños, en Pilar se instaló un puesto de control para todos los participantes que pasan por el distrito.

La Peregrinación Gaucha es un evento tradicionalista que este año cumple las 71 ediciones, recibiendo a jinetes y caballos desde todo el país. 

En Pilar, y ante el pedido de un grupo de vecinos, el HCD –a través de un proyecto del bloque de Sebastián Pérez- aprobó el mes pasado la instalación de un corredor definido por el cual transiten caballos y carros que participan de la peregrinación, conformando una parada obligatoria.

Así, a los participantes se les pide la documentación necesaria que acredite la propiedad del caballo, así como certificados que indican que no tienen anemia equina. En dicha posta hay personal indicado –policía, zoonosis, agentes de tránsito- junto a los voluntarios, proteccionistas y ONGs.

“La idea es controlar que vayan y vuelvan los caballos sanos y en perfectas condiciones”, explicó a El Diario Andrea Gaiad, una de las impulsoras de la medida. “Los que viven más lejos quieren llegar rápido a sus casas, por eso exigen a los animales hasta el extremo. Acá los detenemos para que el caballo se hidrate y descanse”.

“Nosotros preferiríamos que no existiera la Peregrinación Gaucha –comentó-, pero sabemos que prohibir no es lo ideal. Pero en lugar de no hacer nada y quejarnos, decidimos ponernos a trabajar. Por suerte fuimos escuchados”.

En los días que lleva funcionando la posta se registraron algunos hechos puntuales para destacar, como la muerte de un caballo y el parto de una yegua en el lugar.

En la tarde-noche del viernes murió un caballo en el puesto local. Según explicó Andrea Gaiad, “el dueño lo tenía cuidado y estaba con un buen carro, pero le dio una inyección en el lugar equivocado y murió, teniendo el veterinario a 100 metros... Tener un caballo no te convierte en veterinario o experto”.

Por su parte, a un dueño se lo obligó a parar porque estaba tirando del carro un potrillo de dos años, algo prohibido por ley. Los voluntarios pidieron una camioneta para que cargue al animal.

Asimismo, en la madrugada del sábado parió una yegua que se dirigía hacia Luján. La noche fue movida: cerca de las 4, un caballo fue atropellado en Merlo, debiendo ir el veterinario pilarense para sacrificarlo, ya que el dueño lo quería degollar.

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