Los docentes que dejaron sus huellas

Impartieron sus conocimientos cuando Pilar era un paraje rural. En muchos casos, eran maestros y directores al mismo tiempo. Símbolos de otros tiempos.

11 de septiembre de 2015 - 00:00
Muchos de ellos son recordados por siempre, acompañaron nuestros primeros años de vida y forjan cada día el crecimiento de una comunidad. Son los maestros, que hoy celebran su día.
Si bien Pilar es hoy un distrito en pleno desarrollo, luego de un boom demográfico que trajo aparejada una multiplicación de entidades educativas (sobre todo de gestión privada), hubo un tiempo en que dar clases era la aventura de unos pocos, maestros y directivos al mismo tiempo en varios casos.
Momentos de ir a caballo o embarrarse para llegar a una escuela con pocos alumnos, en zonas rurales que luego fueron ciudad. Son los pioneros de las aulas, que hicieron historia.

En sepia
El primer director que figura en los registros de la Escuela 1 de Pilar es José Tagle, en 1873. En ese momento, la matrícula era de 58 alumnos varones de “categoría elemental”. La investigación fue realizada hace unos años por el historiador local Alberto Allindo, aclarando que el pueblo contaba con una entidad educativa desde hacía algunos años antes. Recién en 1910 la Escuela 1 se mudó a su histórico edificio de Rivadavia e Hipólito Yrigoyen (en ese momento, calle Buenos Aires).
Otra institución añeja es la Escuela 11 de Presidente Derqui, con 125 años de existencia. La foto que ilustra esta nota es una de las imágenes escolares más antiguas del distrito, calculada de 1905.
Diecisiete chicos de distintas edades y un solo adulto. ¿El director? ¿El único docente? Es probable que haya cumplido ambas funciones al mismo tiempo.

Las “seño”
Una de las docentes que marcó época fue Edith Chichita Fortez, nacida en 1930 y fallecida en 2014. En una nota con El Diario de 2008, recordó que en sus comienzos desempeñó funciones en la zona de Empalme (así se conocía a la hoy Fátima), hasta donde llegaba en el carro del lechero en los días de lluvia.
A pesar de las carencias, hablaba maravillas de aquella experiencia y aseguraba  que la chance de convertirse en directora de la Escuela Nº 18 de Villa Morra le llegó “gracias a los puntos que me dio trabajar en la escuela de Empalme”.
En aquel entonces, Villa Morra tenía calles de tierra y la escuela era casi rural. Fue una experiencia enriquecedora para Chichita, que fue la primera autoridad del colegio y lo moldeó con su reconocida mano. La mujer del eterno rodete también dejó su huella en la Escuela 26 y el Instituto Parroquial.
Un momento especial vive cada año María Murad de Lacal en La Lonja, tras su inolvidable paso por la Escuela 16. La mujer (hermana de Luis Murad, quien fuera intendente de Pilar) desarrolló su carrera siempre en establecimientos de Pilar, pasando también por las escuelas 8 y 1, donde ejerció hasta 1970.
Durante una época, tanto en la escuela de La Lonja como en la 8 fue la única docente y directora. Desde hace quince años, sus “chicos” de las décadas del ’40 y ’50 la convocan a los encuentros anuales, a los que nunca falta.

Cruces
En los colegios religiosos, en una primera etapa las propias monjas y sacerdotes eran los encargados de ejercer la docencia. Así ocurrió en el Instituto Madre del Divino Pastor, entidad con 83 años de historia.
Algo similar se vivía en el Instituto Verbo Divino, inaugurado en 1946 con un grupo de 19 alumnos, todos ellos jóvenes que llegaban desde el interior. Los primeros curas-maestros fueron Bernardo Müller, Valerico Impsant y Atilio Wagner. Recién en la década de 1960 se incorporó la primera maestra, Rosa Moscato de Casaux.
Fueron los pioneros, los rurales, los que vieron que en esta zona había terreno fértil. Los maestros de Pilar que hicieron historia. 

El dato
Los primeros registros oficiales de la Escuela 1 de Pilar datan de 1873, con José Tagle como director.
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