LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: El niño Josiah lo hizo con el corazón

9 de agosto de 2015 - 00:00

Josiah Duncan es un niño de 5 años, vive en Alabama, EEUU. Una vez con su madre, Ava Faulk, entró en Waffle House Restaurante. Un indigente entró y se sentó en una mesa, pero nadie lo atendía.
Josiah no entendía por qué no lo atendían y ni le daban la comida que necesitaba y quería. Su madre trató de explicarle, pero el niño no sabía siquiera qué significaba ser indigente. En su inocencia no cabía el hecho de que hubiera personas sin un hogar ni comida. Muchas otras preguntas vinieron de parte de Josiah para su madre, quien trataba de explicarle algo que en sí es difícil, y no muchas personas tocan ese tema, solo lo ignoran.
Pero la insistencia del niño logró que su madre aceptara comprarle algo de comer, pero el niño de inmediato reaccionó llevándole él mismo, un menú. Pero su labor no acabó ahí, al llevarle la comida se sentó junto a él e hizo la bendición de la mesa. Lo hizo tan alto que todos lo escucharon, y no pudieron evitar conmoverse ante lo que miraban, algo que no pudo hacer nadie más, en todo el lugar. De tal palo, tal astilla.
¿No es en la familia primero donde los niños aprenden los buenos modales? David Isaacs dice en su libro, “La educación de las virtudes humanas”: Creo que a todos los padres de familia les gustaría que sus hijos fueran ordenados, generosos, sinceros, responsables, etc. Pero existe mucha diferencia entre un deseo difuso que queda reflejado en la palabra ojalá y un resultado deseado y previsto y alcanzable.
En este Día del Niño, primero regalen a sus hijos fe y valores duraderos. No se pueden delegar a otros la educación y la formación de sus hijos. Es el compromiso de los padres hacerlo.
Si la formación de los hijos en las virtudes va a ser algo operativo, los padres tendrán que poner intencionalidad en su desarrollo y estar convencidos de su importancia. Hay que aprovechar la cotidianidad de la vida en familia; pero se necesita aumentar la intencionalidad respecto del desarrollo y reflexionar sobre dos aspectos: la intensidad con la que se vive y rectitud de los motivos al vivirla.
El mismo Jesús recibió una buena educación familiar, que le ayudó a crecer en edad, sabiduría y gracia (Lucas 2, 47). Si creces junto al nardo, olerás  a nardo. 



Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected]


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