Cientos de fieles se acercaron ayer a la parroquia de Del Viso para venerar a San Cayetano, en el día del santo patrono de la localidad.
La celebración tuvo menos actividad secular que otros años, ya que la lluvia provocó inundaciones también en zonas de Del Viso, por lo que las autoridades estuvieron atentas a ese tema, además de las elecciones que se realizarán el domingo.
De todos modos, el tiempo permitió que se realizara la tradicional procesión por las calles de Del Viso, con la imagen del santo del pan y el trabajo, al que los fieles ofrendaron velas, como cada año.
En el barrio porteño de Liniers, en tanto, hubo miles de fieles que se acercaron para agradecer y cumplir sus promesas.
A las 0 de ayer, fuegos artificiales iluminaron el cielo y frente a la iglesia formaron la frase “San Cayetano 2015”, mientras la banda de música de la Policía Federal interpretó el Himno Nacional, Aurora y un repertorio de canciones populares.
La primera en entrar al templo fue, como todos los años, Nory Lencina, seguida de los feligreses que desde hace días acamparon sobre la calle Bynon para ser los primeros en ingresar a la iglesia ubicada en Cuzco 150 y bendecir distintos objetos y confesarse quienes lo deseaban.
En las primeras horas de la mañana las carpas en las que días anteriores dormían los fieles fueron reemplazadas por puestos de imágenes religiosas y un vallado policial organizó una fila de varias cuadras aunque relativamente corta si se la compara con las de años anteriores.
Mientras la cola sobre la calle Bynon siguió creciendo con el correr de las horas, cientos de jóvenes voluntarios de escuelas religiosas repartieron mate cocido y galletitas para “hacer más amena la espera”, apuntó Bianca de quinto año del colegio San Rafael de Villa Devoto.
“Todos los años participamos, no es ningún sacrificio nos gusta mucho poder ayudar y en este caso brindarle algo caliente a los fieles mientras esperan para entrar, o repartir estampitas de San Cayetano”, explicó.
“Vengo todos los años, espero que me dé salud para seguir viniendo siempre porque venir acá es algo único, entrás a la iglesia y salís distinto, a mí me llena de paz”, aseguró Graciela una vez que salió del templo junto a su hija Mabel y su nieta de 7 años.
“Poder agradecerle todo lo que San Cayetano me dio, me deja la sensación de estar en paz, tranquila conmigo misma, vine a agradecer y a pedir que no le falte el trabajo a nadie”, señaló la mujer que viajó desde Hurlingham.
“Me pone contenta ver tanta gente que viene a agradecer porque no está bueno solamente acordarse de Dios cuando las papas queman o se necesita algo, acá hay mucha gente que viene a agradecer y a pedir por los que no tienen, es así como debe ser”, agregó otra fiel, Susana, de San Antonio de Padua.
“Ayudar a organizar esta celebración también es una forma de agradecer y de colaborar de decir acá estoy”, aseguró la mujer y señaló que “me llena de alegría ver tantos jóvenes presentes y ayudando”.
Misa
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, presidió la misa central, mientras que organismos como la Cruz Roja, Defensa Civil y el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad montaron puestos de asistencia.