La tibieza que está marcando el ritmo comercial del centro de Pilar este año, apenas por encima de la recesión del 2014, tiene su reflejo en el mercado de alquileres de locales.
Fuera de las siempre efectivas calles Rivadavia y Pedro Lagrave (en las inmediaciones de la terminal de colectivos), el resto de las cuadras no puede escaparle al efecto golondrina, de negocios que abren y cierran antes del primer año.
“Hay una pequeña recesión en el centro, se ven muchos carteles”, afirmaron desde Attili&Bisso. “En ubicación premium se alquilan enseguida y a cualquier valor, pero fuera de eso hay mucha rotación por los altos costos fijos que implica un local”, agregaron desde B&M.
En este caso, el alquiler en las preciadas cuadras puede oscilar entre 10 y 30 mil pesos, de acuerdo a las dimensiones del lugar. Fuera de ese micromundo, los precios se acomodan entre 5 y 7 mil pesos.
Para Attili&Bisso, “la recesión también se ve en los shoppings, los inquilinos tienen precios muy altos, más expensas y proporcional de facturación”. No obstante, nuevas zonas parecen darle un impulso al universo de alquileres comerciales. “Tomás Márquez y Venancio Castro son nuevos focos donde el mercado se mueve bastante”, concluyeron desde B&M.




