La salida del sol fue más que un alivio para los afectados por las inundaciones, y si el clima sigue en este carril, prevén mañana iniciar el regreso a casa. El cielo celeste fue un tubo de oxígeno que, esperan, dure por varias jornadas.
El cambio de las condiciones climáticas permitió que el agua comience a buscar su camino y mientras el caudal baja en el barrio Río Luján, en Carabassa el arroyo homónimo ya empezó a transitar los últimos centímetros fuera de su cauce natural.
Por otra parte, en Agustoni y La Lomita, la situación todavía es caótica y el nivel del río, que subió en los últimos días, se sostiene y casi no hace notar su lento retroceso.
Los autoevacuados cuyas casas son las que están más alejadas al río, empezaron a ver el descenso del agua como la posibilidad de ingresar a sus viviendas, y comenzar con la etapa de limpieza y desinfección.
En tanto, fuentes oficiales aseguraron que de los 472 evacuados que se encuentran en los distintos refugios, muchos ya juntaron las pocas cosas que lograron rescatar a tiempo de la invasión del agua, con el mismo fin.
Si bien para quienes están casi en las márgenes más próximas a la cuenca el regreso no se dará hasta por lo menos mediados de la próxima semana, muchos sueñan con que mañana el nivel del cauce sea de apenas un desborde en sus orillas.
“Hay quienes ya quieren regresar a sus casas, pero hay que esperar que seque y realizar la desinfección y limpieza”, explicó el titular de Defensa Civil de Pilar, Eduardo Ríos.
El rescatista se refirió a los afectados por la crecida del Luján, que están refugiados en el Centro de Evacuados Municipal (145), Escuela Nº 7 de La Lomita (152), Iglesia Evangelista Río Luján (82) y Comedor Confiar del barrio San Jorge (93).




