Fue el recordado presentador Víctor Sueiro uno de los primeros que intentó poner en palabras la inefable experiencia de “resurrección” de quienes lograron volver a la vida tras un paro cardíaco. Gran parte de los que vivieron para contarlo, pudieron hacerlo gracias a la rápida asistencia de quienes lo rodeaban, antes de recibir atención médica.
La reanimación cardiopulmonar precoz y efectiva aumenta entre 2 y 3 veces la posibilidad de sobrevida de una persona en paro y sólo puede ser realizada por quien se encuentra próximo a ella. Los registros indican que el 70% de los casos de ataques cardíacos y muerte súbita se produce en el ámbito extra hospitalario.
Con esos fundamentos, a fines de 2012 el Congreso de la Nación convirtió en ley (la 26.827) la incorporación de técnicas de reanimación cardiopulmonar a la currícula escolar.
En Pilar, quienes mejor parecen haber tomado nota de esta realidad fueron los Bomberos Voluntarios, la institución que con más fuerza encaró el tema a través de capacitaciones periódicas en técnicas de reanimación cardiopulmonar y uso de desfibriladores, abiertas a la comunidad. El curso dura solo una jornada y la técnica es sencilla de implementar.
“Un buen RCP salva vidas, está comprobado, por eso nuestros bomberos han hecho los cursos y después empezamos con las capacitaciones”, explicó Enrique Pared, presidente de Bomberos Pilar. Y agregó que “vemos en la gente necesidad de aprender. Ahora nos mandan cartas de clubes, sociedades de fomento, iglesias”.
Tanto es así, que la entidad incorporó en los últimos días 8 nuevos muñecos grandes y otros 5 pequeños para los encuentros.




