LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: Una idea brillante inspirada por un roedor

5 de julio de 2015 - 00:00

Esta es una historia real de un joven artista. Walter nació el 5 de diciembre de 1901 en Chicago. Tuvo la infancia típica del hijo de un granjero, porque en 1906 la familia huyó a una granja en las cercanías de Marceline, Misuri. Quizás era por la creciente criminalidad existente en Chicago.
Tanto él como su hermana menor, Ruth, eran demasiado pequeños para ayudar en las labores de la granja y pasaban la mayor parte del tiempo jugando. Fueron los años más felices de su vida. Si bien dibujaba para jugar, era el comienzo de su futura fama.
Desgraciadamente, su padre se enfermó de fiebre tifoidea en 1909 y se vio imposibilitado de continuar trabajando en la granja. La vendió a regañadientes y la familia vivió en una casa alquilada hasta 1910, cuando se mudaron a Kansas City. El niño acompañaba a su padre para vender periódicos en la estación del ferrocarril de la ciudad.
Al conseguir un trabajo en O-Zell Company, la familia volvió a Chicago. El adolescente continuó sus estudios en la McKinley High School de Chicago. Al mismo tiempo, trabajaba para su padre y asistía por las tardes a clases en el Instituto de Arte de Chicago. En verano, también trabajaba vendiendo periódicos y chucherías a los pasajeros del ferrocarril de Santa Fe. Le interesaba mucho más el tren que su trabajo, en el que no tuvo demasiado éxito ya que con frecuencia le robaban la mercancía.
Un atardecer se recostó, cansado, en un banco de la estación. Le llamó la atención cómo una rata buscaba comida en la basura. Le parecieron muy graciosos sus movimientos y empezó a dibujar cada uno de ellos. De pronto despertó en él la idea de poner un nombre a este roedor: Mickey. Allí nació el famoso Mickey Mouse y, con él, el gran imperio de animación infantil del cine. Es la historia de Walt Disney.
La próxima vez que veas un ser viviente de la naturaleza, míralo con reverencia, porque es una criatura de Dios. Quizá también te inspire una idea brillante para la jornada y para la vida.
La  nueva encíclica del Papa FRANCISCO, Laudato Sí, es una llamada a cuidar la ecología, la Casa Común,  porque todos somos criaturas de Dios, creados para ayudarnos mutuamente.
Cuidar la naturaleza es un acto de amor al Dios Creador y al prójimo (Salmo 148).


Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1.

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