El último vestigio de ilusión que le quedaba a la localidad de Villa Rosa de volver a contar con un cajero automático se fue esta semana, cuando el único aparato de la localidad –en desuso desde hace 6 años- fue retirado del sitio donde supo funcionar.
“No dejaron ni los carteles del Banco Provincia, ni los enchufes, quedó todo pelado”, expresó Sergio Gabriel Varela, vecino de la localidad y miembro de la Cámara de Comercio.
La acción, que se concretó a mediados de la última semana, le dio la sentencia final a la esperanza de los villarosenses de conseguir la reparación del cajero, que fue desactivado tras un intento de robo, momento en el que la zona fue considerada “de riesgo”.
En la actualidad, la localidad solo cuenta con sucursales de Rapi Pago, Pago Fácil y Bapro Pagos, para el abono de impuestos, pero no cuenta con ninguna sucursal bancaria, ni pública ni privada. Tampoco con bocas de expendio de dinero.
Anacrónico resulta el reclamo en un contexto marcado por las transferencias bancarias, las compras por Internet, entre otras herramientas tecnológicas aplicadas al consumo. Sin embargo, un aparato que alcanzó su popularidad hace más de dos décadas, parece ciencia ficción para Villa Rosa.
Mientras tanto, sus habitantes tienen en el kilómetro 50 la opción más cercana para hacerse de dinero en efectivo.
La localidad cuenta actualmente con 57 mil habitantes, unas 60 industrias y unos 10 mil empleados. No obstante estos números aún no parecen ser una opción rentable para los bancos.
Para mayor comodidad de los vecinos de la zona, muchos de ellos empleados provinciales, el reclamo siempre estuvo apuntado a contar con una sucursal del banco Provincia. Aunque las puertas están abiertas para cualquier otra firma que quiera desembarcar.
“La carta orgánica del Banco Provincia dice que tiene que estar donde la sociedad lo necesite pero se ve que no es así, que el criterio más importante es el de la rentabilidad”, cuestionó Varela.




