El día que los cuentos salieron de los libros

Se llevó a cabo la 4ª feria del libro distrital en la EM 8, con todos los colegios públicos de la zona. Los animales de las historias fueron los disparadores para las creaciones de los alumnos.

8 de noviembre de 2015 - 00:00

 Por cuarto año consecutivo se realizó en Pilar la feria del libro distrital Bibliópolis, destinada a fomentar el hábito de la lectura en estudiantes de todos los niveles educativos.

El encuentro se desarrolló en la Escuela Media 8. Hasta allí llegaron representantes de todas las escuelas públicas del distrito, de los tres niveles educativos. A ellas se les sumaron numerosos institutos de formación docente. 
Cada establecimiento contó con su propio stand, donde se presentaron los trabajos realizados durante el año, todos bajo la misma consigna que se convirtió en el lema de Bibliópolis en 2015: “los animales tienen la palabra”. 
Creaciones sorprendentes alegraron los pasillos de la EM 8, desde animales en tamaño real realizados con goma espuma y papel maché, hasta maquetas, títeres, móviles y libros editados por los propios estudiantes.
Del encuentro participaron también distintas editoriales vinculadas con el mundo de la educación, autores independientes de Pilar –tal es el caso de Víctor Koprivsek que llegó hasta allí con su última producción- y artesanos.

Pequeños lectores
Conscientes de que el método más efectivo para conseguir adultos lectores consiste en sentar las bases desde la primera infancia, los jardines de infantes se volcaron con entusiasmo a Bibliópolis. 
En este  universo, uno de los más involucrados fue el Jardín 925 que optó por centrarse en la figura del lobo de Caperucita Roja para desarrollar sus trabajos. Precisamente, los animales de la literatura fueron los protagonistas de la feria del libro.
Los disfraces también fueron de la partida en el espacio de la Escuela Primaria 14, donde los docentes dejaron la timidez de lado para ponerse en la piel de animales. 
“Para nosotros es fundamental la relación del niño con la literatura, hay que fomentarla dentro de la escuela generando espacios de lectura”, aseguró Fernanda Marambio Catán, inspectora del nivel inicial, para agregar que “el docente tiene que actuar como mediador y no solo acercarlo a los libros, sino lograr que el niño se convierta en un lector”. 

Adaptaciones 
Aprovechando el caudal de gente reunida en el establecimiento, Bibliópolis sumó en esta ocasión una capacitación en reanimación cardio-pulmonar (RCP). Por otra parte, durante toda la jornada, alumnos de los niveles superiores protagonizaron pequeñas dramatizaciones para los más chicos, siempre en línea con el espíritu de la feria. 
Puestos al servicio de la creatividad de los alumnos, los cuentos fueron disparadores –por ejemplo- para crear canciones o adaptaciones teatrales. “Salir un poco del libro en papel y vivenciar lo que dicen los cuentos”, destacó Rosa Aralla, docente de la Escuela Primaria 15, del jardín 905 y una de las organizadoras del encuentro. 
En tanto que Manuel Torres, docente de la EPB 9, agregó: “lo más importante es que la movida se realiza en Pilar, en otras oportunidades para tener una feria del libro había que irse a Capital”. 


“El docente tiene que actuar como mediador y no solo acercarlo a los libros, sino lograr que el niño se convierta en un lector”. 

Fernanda Marambio Catán, inspectora del nivel inicial.


Inventar un viento
Los escritores locales también tuvieron su lugar en Bibliópolis, entre ellos el derquino Víctor Koprivsek que llegó hasta allí con el último de sus trabajos: “Inventar un viento”. Se trata de una antología poética, que recopila anécdotas e historias de sus 20 años de carrera. 
 
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