Los obispos que participaron de la 110ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), que se desarrolló en la casa de ejercicios El Cenáculo-La Montonera de Pilar, decidieron no pronunciarse en ningún sentido sobre las próximas elecciones.
Fuentes del Episcopado confirmaron que los prelados reunidos, casi un centenar, llegaron al acuerdo de no hablar ni emitir ningún documento sobre la inminencia del balotaje presidencial, que se realizará el 22 de noviembre próximo.
Los obispos consideraron que ya se expresaron convenientemente en el escrito difundido en marzo de este año sobre las elecciones y su significado, que para el Episcopado no deben implicar una “crisis” para el país. “El proceso electoral es una preciosa oportunidad para un debate cívico acerca del presente y del futuro que deseamos para la Argentina”, habían dicho los prelados en su momento.
También advirtieron que “es necesario crecer en madurez para que un cambio de autoridades no signifique una crisis sino una alternativa normal de la vida democrática”.
En cambio, durante las últimas horas, los obispos buscaron respuestas a los desafíos de la formación inicial de los presbíteros y formularon propuestas de acciones pedagógicas.
Las ideas vertidas fueron a nivel de seminarios, diócesis y Episcopado en las diversas dimensiones: humana, intelectual, espiritual, pastoral y comunitaria.
En ese sentido, disertó monseñor Jorge Patrón Wong de la secretaría para Seminarios de la Congregación para el Clero, mientras que monseñor Sergio Buenanueva, obispo de San Francisco (Córdoba) y presidente de la Comisión de Ministerios, destacó que este año la Conferencia Episcopal “ha querido dedicarle un tiempo especial a la formación de los futuros sacerdotes”.
El prelado recordó que esta actividad “se inició el año pasado con una gran consulta a todos los obispos y equipos de formadores ya que hay alrededor de 30 seminarios en la Argentina”.
Expresó, además, que “estamos en un momento de gracia y bendición porque Dios continúa colocando en el interior de cada joven semillas de servicio, donación y entrega. Es allí donde se descubre la vida como vocación. Primero la vocación como discípulo, un seguidor de Jesús y desde esa experiencia cada joven tiene la posibilidad de discernir a qué camino concreto, de qué forma puede servir a Jesús, crecer en la amistad con Él y servir a los demás. Porque toda vocación es una vocación al amor y al servicio. Y dentro de estas vocaciones cristianas, laicales, de la familia, también está la de la vida consagrada y la vocación sacerdotal, la de ser un buen pastor. Un pastor que refleje el corazón de Cristo para los demás”.
“El Papa Francisco nos está pidiendo tener sacerdotes más cercanos a Jesús como discípulos y más cercanos a nuestro pueblo como servidores del Pueblo de Dios”.
Jorge Patrón Wong.