El Caudillo puntano

Matías Rossi ganó de punta a punta en San Luis. Se tomó revancha de la frustración de 2013 y dio un paso clave hacia la conquista de la Copa de Oro. Fue su decimosexto triunfo en la categoría.

23 de septiembre de 2014 - 00:00

por Fernando Morales

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Mediodía caluroso en San Luis. El sol se refleja en el cartel que indica el comienzo de la última vuelta. Matías Rossi comanda el pelotón del Turismo Carretera y marcha hacia una nueva victoria. Se siente a gusto en el autódromo Rosendo Hernández y lo demuestra, gran auto mediante, administrando el ritmo de la carrera. Es la fecha inaugural de la Copa de Oro y, con el triunfo, el Misil estará dando un paso clave hacia el título de la categoría más popular. Pero no, no estamos en 2014.

A metros de la bandera a cuadros, Rossi recibe dos toques desde atrás de Guillermo Ortelli. Con el segundo empujón, los autos entran en trompo. Diego Aventín hereda la victoria y, justo en el último día de gestión de su padre, Oscar, como presidente de la ACTC, celebra en lo más alto del podio. El Pumita será campeón; pero Rossi tendrá revancha, un año más tarde.

Es otro mediodía caluroso en San Luis, luego del temporal del sábado, y Matías está nuevamente al frente del pelotón. Se inicia la última vuelta y sigue adelante. Esta vez, no hay quien lo detenga. En el mismo lugar donde sufrió una de sus mayores frustraciones, el Misil recuperó lo que era suyo.

El piloto de Del Viso ganó de punta a punta en el Rosendo Hernández y arrancó la Copa de Oro luciendo radiante la chapa de candidato al título.

«Lo importante es el nivel, hasta acá viene siendo un año soñado. Tenemos que seguir así, trabajando para ratificar fecha a fecha el nivel del conjunto», opinó el delvisense, que amplió su margen como líder del playoff. «La ventaja en la Copa de Oro es mucho más de lo imaginado pero falta mucho terreno en el campeonato y hay muchos imponderables que pueden aparecer. Nos tenemos que mantener tranquilos y seguir trabajando con el mismo entusiasmo como hasta ahora», agregó, luego de su 5ª victoria del año, la 6ª de su trayectoria en el Rosendo Hernández y la 3ª con el TC en el trazado puntano. «Esta es una pista que me encanta desde lo técnico, tiene mucha velocidad sostenida con dos frenajes exigentes para el piloto», comentó el Misil, sobre el escenario en el que triunfó con cada categoría. Esta vez, el festejo será recordado por compartir el podio con el Flaco Juan María Traverso.

Al pie del estrado, Rossi luce más candidato que nunca. A esta altura, ya merece el campeonato más que nadie. Aún restan 4 carreras, una enormidad, sobre todo por el puntaje especial que entrega la última fecha y que promueve que cada vez más pilotos lleguen con chances a la definición. No obstante, es imposible no ilusionarse con tener, al fin, un campeón de TC en Pilar. Cinco triunfos en el año y un rendimiento impecable avalan esa esperanza. Suena el teléfono en el cuartel de bomberos de Del Viso, ¿vamos reservando la autobomba?.

 

 

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