La noche de los lápices: derechos del estudiante secundario
TRIBUNA DEL LECTOR
Un episodio de dolor de los sucesos de esa noche cruel, donde siete jóvenes dejaron sus vidas en la defensa de los reclamos por sus derechos de estudiantes secundarios. El reclamo de un boleto estudiantil que dio la excusa a quienes haciendo abuso de poder olvidaron los derechos del ser humano y cercenaron la vida de un grupo de pibes que luchaban por algo que merecían.
En ciertas etapas nefastas de la vida nacional, el contexto político aniquila a quienes alzan su voz, y hay hechos que no se deben olvidar para evitar que vuelvan a pasar. Aunque los hechos de nuestras democracias caminen de la mano con grandes problemas económicos y sociales, no debemos dejar de valorar y recordar nuestros derechos y garantías constitucionales, defender la educación pública y gratuita, porque a un pueblo educado con razón y pensamiento no se lo domina de la noche a la mañana.
A la par de los Derechos y Garantías existen Deberes y Obligaciones que se deben respetar y cumplir, valorando la libertad que permite gozarlos.
Para que la muerte de vidas jóvenes caídas en la defensa de sus derechos tenga un significado, es importante que se continúe siempre con la defensa de la formación de ciudadanos cultos e instruidos, recordar siempre los derechos que tienen los estudiantes secundarios y no obviar la participación de los mismos.
Es fundamental la capacidad de pensar, de discernir críticamente sobre sus propias razones, de escuchar otras posiciones y la de buscar formas de consenso que permitan la convivencia con justicia, con tolerancia, con solidaridad y con respeto.
Es más que importante, en nuestro presente, tomar los ejemplos pasados. Tomar a estos jóvenes que eran pibes de barrio, comunes pero, por sobre, todo eran solidarios y buscaban el bien común para su futuro y de las demás generaciones.
Hoy que tenemos la posibilidad de expresarnos más que nunca no dejemos pasar esta oportunidad, no desperdiciemos nuestras etapas, no dejemos nunca de ser jóvenes, porque hoy somos futuro en este presente que nos necesita más que nunca.