Pasó más de un año desde el día en que volvió a nacer, pero su milagro todavía necesita de varios espaldarazos más: se trata de Alan Muñoz, adolescente que el año pasado literalmente volvió a la vida tras sufrir un problema cardíaco mientras jugaba al fútbol.
Sin embargo, los momentos posteriores no fueron fáciles y ciertas complicaciones con la tecnología utilizada hicieron que Alan debiera atravesar momentos difíciles. De hecho, desde el 10 junio está en una sala del Hospital Juan C. Sanguinetti.
No obstante, en la tarde de ayer se confirmó que desde el Ministerio de Salud de la Nación se consiguió un cardiodesfibrilador nuevo para el joven, que reemplace al colocado en primera instancia, pero aún falta definir un lugar y fecha para la operación.
“Al principio me dijeron que tendrían que cambiarle la batería, pero después resultó que iba a necesitar uno nuevo”, dijo a El Diario Soledad, la madre de Alan, quien lo acompaña todos los días y se queda en el hospital hasta la medianoche.
A su lado, su hijo hizo gala de un humor muy particular, pidiendo “que me implanten una entrada USB, así puedo servir como cargador…”, acompañado por una sonrisa que no lo abandonó en ningún momento.
El 13 de marzo de 2013, Alan –en ese entonces de 17 años- jugaba un partido de futbol el barrio El Bosque cuando cayó sin reacción. Fue determinante la rápida respuesta de sus amigos, que le practicaron respiración boca a boca hasta que llegó la ambulancia.
Al hospital Sanguinetti ingresó sin signos vitales, pero tras 20 minutos de maniobras de reanimación por parte del equipo de guardia, encabezado por la médica Rosana Beláustegui, lograron estabilizarlo.
El diagnóstico: una taquicardia ventricular que le produjo una fibrilación ventricular. Un mes y seis días pasaron hasta que volvió a su casa, terapia intensiva y una operación mediante. Pero hace dos meses debió volver a internarse. “Quiero agradecer a los doctores Quiñones y Fiocchi, que siempre estuvieron con nosotros, pero también decir que Alan necesita que el cardiólogo lo vea más seguido”, expresó su madre.
En estos dos meses en los que pidió el nuevo aparato, Soledad intentó reunirse con el intendente Humberto Zúccaro, “pero llegué a las 5 de la mañana y como no había luz no me atendió. Me recibió un secretario”.
Ayer recibió la buena noticia: la llegada de un nuevo cardiodesfibrilador automático implantable (CPI), dispositivo directamente conectado al corazón que controla si se producen alteraciones del ritmo cardíaco y que le permitirá llevar una vida normal.
En aquella primera operación, el costo de la cirugía y del aparato fue afrontado por la Municipalidad. Ahora, Soledad comenta que “todavía no me dijeron dónde ni cuándo lo van a volver a operar. Necesitamos que sea urgente”. Y agregó que, durante este tiempo, “sentí que lo habían abandonado, una vez que dejó de ser noticia”.
“Todavía no me dijeron dónde ni cuándo lo van a volver a operar. Necesitamos que sea urgente”.
SOLEDAD, MADRE DE ALAN.
