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Fin de un mito: Pilar, casi sin espacios verdes públicos

El distrito registra apenas 0,5m2 por habitante. La OMS recomienda entre 10 y 15. Urbanización y escasa planificación fueron eliminando los sitios de esparcimiento.
31 de agosto de 2014 - 00:00


por Alejandro Lafourcade
a.lafourcade@pilaradiario.com


Exacerbado por los suplementos countries de los grandes diarios, así como por el mundo inmobiliario, Pilar se ha convertido en sinónimo de verde, ese color que encierra en cinco letras todo un concepto: vida sana, al aire libre, alejada de las grandes urbes.
Sin embargo, ese paradigma no parece ser más que un mito: Pilar cuenta con apenas medio metro de espacio verde público por habitante, marca que está muy lejos de la considerada óptima.
“Cuando la Reserva Natural nació, en 2003, ya existía esta alarma: Pilar tiene alrededor de 0,5 metros cuadrados de espacio verde público por habitante”, confirmó esta semana a Materia Prima (FM Plaza 92.1) Marina Lemos, titular de la ONG Patrimonio Natural. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud marca que, para ser considerada saludable, una ciudad debe tener entre 10 y 15 m2 verdes públicos por habitante. Lejos, muy lejos.
La mujer afirmó que, con estos datos, “lo de la ‘ciudad verde’ es un mito: cualquiera que lo quiera comprobar puede pasar por la plaza de Villa Morra después de las 18 y notará la falta de espacio verde público, hay gente corriendo apretujada…”.
La falta de espacios verdes es, como indicó Lemos, fácil de advertir. No solo en la plaza de Villa Morra, sino también en la colectora de Panamericana o en la Plaza de los Niños y los Ancianos (Uruguay y Fermín Gamboa), lugares que están colmados de vecinos que quieren al menos disfrutar de un pequeño sitio de esparcimiento.
Terrenos, campitos, baldíos, les fueron dando paso a la urbanización indiscriminada y sin un plan que contemplara el mantenimiento del espacio verde de uso abierto y gratuito.
Sin embargo, han existido proyectos a lo largo de los años que intentaron subsanar este problema, con un denominador común: la inacción.
Una idea da vueltas desde nada menos que 1980: la creación del “Recreo y parque Río Luján”, en un predio del barrio Río Luján, en la entrada a Manzanares. A pocos metros de la Panamericana, sobre unas 10 hectáreas de superficie, la idea incluyó la construcción de un lago artificial y todas las características de los campings de este tipo.
En 2013, la Defensoría del Pueblo pidió al Municipio que se realicen las obras necesarias para dotar a los barrios Villa Buide y Villa Verde de su propio corredor aeróbico; es decir, un espacio al aire libre en el que se puedan realizar actividades físicas y de esparcimiento.
Este año, en la apertura de sesiones legislativas, el intendente Humberto Zúccaro anunció que “se construirá un corredor aeróbico en el predio de Bianea”, aunque luego no se conocieron más precisiones. En cambio –nobleza obliga-, como paliativo sí se ha inaugurado un puñado de plazas en los barrios durante los últimos años.
“Estamos en un problema ambiental interesante –continuó Lemos-, faltó planificación urbana, se ha construido según la demanda de emprendimientos y no se pensó en los 10 m2 por habitante necesarios”.
Sobre el aniversario del lugar, la mujer señaló que “los 11 años de la Reserva nos encuentran con muchos avances y también con muchas deudas, con la problemática de emprendimientos cerrados en humedales, que nos quita el sueño, y también la limpieza del río”.
El verde se achicó y el vecino ya no goza de tanto espacio. Según Lemos, “los pilarenses siguen pensando que tienen espacio verde de sobra, pero algunos se van dando cuenta de que esto ya no es cierto y van tomando conciencia. Tenemos más visitas en el último año, se va revirtiendo lentamente, pero hay escaso compromiso y falta trabajar muchísimo”.


Privados de verde

Por A. L.

La discusión no está puesta en si Pilar tiene verde. Tener, tiene, pero el problema está en que cada vez menos de ese verde es de uso público. Basta con ver cada día la cantidad de gente que se agolpa en las pequeñas plazas para notar que hay una demanda latente: la necesidad de contar con más sitios de esparcimiento, y de mayor amplitud.
Mientras tanto, el “Pilar de la naturaleza” se mudó a los clubes de campo y barrios cerrados. “Pilar tiene verde, pero va en camino de perderlo”, decía hace unos años a El Diario el arquitecto Pablo Beitía. El futuro llegó hace rato: al que quiera verde, que le cueste.


América y el mundo
Lejos en los rankings

Si bien en Pilar escasean los espacios verdes de uso público, la comparación con otras ciudades del país y el mundo tampoco deja bien parada a Buenos Aires.
Sin embargo, el medio metro cuadrado del que dispone cada habitante de Pilar está lejos de los 2,6 que existen en la Ciudad de Buenos Aires. Eso sí, tampoco es para que los porteños celebren: la Capital del país no puede competir con ciudades, incluso argentinas, como Rosario (10,4).
En comparación con el resto de Sudamérica, el líder indiscutido en este rubro es Brasil, con Curitiba y sus 51,5 m2 verdes a la cabeza, seguida por Porto Alegre (13,6) y San Pablo (11,5). Montevideo también goza de buenos parámetros (12,6); mientras que Lima (2) y Barranquilla (1) figuran por debajo en el ranking.
No obstante, ciertas ciudades europeas están a un campo –vaya paradoja- de distancia: los 300m2 de espacio verde público por habitante en Liega (Bélgica), o bien los 144 de Edimburgo (Escocia) suenan a utopía.


Curitiba (Brasil), un modelo a imitar.




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