por Alejandro Lafourcade
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Privados de verde
Por A. L.
La discusión no está puesta en si Pilar tiene verde. Tener, tiene, pero el problema está en que cada vez menos de ese verde es de uso público. Basta con ver cada día la cantidad de gente que se agolpa en las pequeñas plazas para notar que hay una demanda latente: la necesidad de contar con más sitios de esparcimiento, y de mayor amplitud.
Mientras tanto, el “Pilar de la naturaleza” se mudó a los clubes de campo y barrios cerrados. “Pilar tiene verde, pero va en camino de perderlo”, decía hace unos años a El Diario el arquitecto Pablo Beitía. El futuro llegó hace rato: al que quiera verde, que le cueste.
América y el mundo
Lejos en los rankings
Si bien en Pilar escasean los espacios verdes de uso público, la comparación con otras ciudades del país y el mundo tampoco deja bien parada a Buenos Aires.
Sin embargo, el medio metro cuadrado del que dispone cada habitante de Pilar está lejos de los 2,6 que existen en la Ciudad de Buenos Aires. Eso sí, tampoco es para que los porteños celebren: la Capital del país no puede competir con ciudades, incluso argentinas, como Rosario (10,4).
En comparación con el resto de Sudamérica, el líder indiscutido en este rubro es Brasil, con Curitiba y sus 51,5 m2 verdes a la cabeza, seguida por Porto Alegre (13,6) y San Pablo (11,5). Montevideo también goza de buenos parámetros (12,6); mientras que Lima (2) y Barranquilla (1) figuran por debajo en el ranking.
No obstante, ciertas ciudades europeas están a un campo –vaya paradoja- de distancia: los 300m2 de espacio verde público por habitante en Liega (Bélgica), o bien los 144 de Edimburgo (Escocia) suenan a utopía.

Curitiba (Brasil), un modelo a imitar.