Quejas por la atención a los ancianos (con buen final)
Sr. Director:
Por motivos que creo, seguramente esta carta no será publicada, pero tengo esperanzas de que sí. El asunto es:
Mi madre fue internada aproximadamente el día 17 de junio en, algo llamado hogar (lejos está de serlo), Los Manantiales, situado en José C. Paz, Granaderos a Caballo 4876.
La supervisora, una persona llamada Fabiola, muy lejos de conocer cómo se debe atender a nuestros tan preciados mayores que dieron tanto en la vida para terminar como mi madre.
Ella es discapacitada motriz, levemente obesa (100 kilos), beneficiaria de PAMI. Por razones de mi salud, encontrándome sola con ella, después de atenderla durante tres años, decidimos que estaría mejor asistida.
Las señoritas que ni idea de cómo atender a una persona discapacitada, la hacinan en una cama atando sus barandas con alambres para nunca volver a levantarse. Sin aseo, sin contención de ninguna clase, sin TV ni radio. En una habitación con cuatro pacientes más, una de ellas, psiquiátrica.
En ese estado de abandono estuvo un mes donde yo (la hija) viajaba todos los días para rotarla y pasarle la crema para algo que es evidente, terminó con escaras, algo que es muy doloroso.
Esta gente tiene que tener caniles, no personas, con tremendo mal carácter y recalcando que mi mamá producía mucho trabajo, nada más lejos de la realidad. La asistente no nota nada, claro, sus padres no se encuentran allí.
Gracias a Cristina Otero (Luján), Mariela, asistente de la delegación Del Viso Partido de Pilar y a Juan Manuel Ferreyra también de Del Viso, con tanta responsabilidad, amor y delicadeza, solucionaron este mal trance y ahora ella se encuentra en otro hogar (Santa Rita) donde con inmensa calidez nos reciben. Gracias a estos ángeles, mi madre no sufre.
Pero yo me pregunto ¿Cuántas Marcelas, Cristinas y Juan Manuel hay cuando tenemos un gran problema y hacen la vista para otro sitio?
Hay que decirles paren, miren nuestros más grandes tesoros, los ancianos, están sufriendo.
Espero sirva esta carta para hacer notar que hay gente (poca) que trabaja con amor, dedicación y responsabilidad.
Palominci Norma, DNI 16.430.423; beneficiaria López Eufemia 3.188.998.

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