Unos 60 inventos del genio Leonardo Da Vinci convocan la curiosidad de los visitantes de la mega feria de ciencia, arte y tecnología Tecnópolis, visitada ayer por decenas de miles de personas, en una tarde soleada en la que los más chicos corrieron, transpiraron y disfrutaron a más no poder en todos los patios de juegos.
Imperdibles son los espectáculos artísticos como “Urraka”, en el amplio escenario del pabellón del Ministerio de Cultura, que animan a los participantes de todas las edades y los integran a la actuación de la banda que toca tubas con paletas, tablas de lavar, rayos de bicicleta y antenas de aluminio.
En el espacio “Ciencia para todos”, la exposición Da Vinci muestra los aparatos concebidos por el inventor y creados por artesanos italianos, quienes fueron capaces de entender los códices de Leonardo.
Se trata de unas 60 reproducciones en madera de los inventos más importantes de Da Vinci, concebidos hace cinco siglos y que revolucionaron el conocimiento en campos como las matemáticas, la física, la ingeniería, la arquitectura y el arte.
Las invenciones de Leonardo, la mayoría sin poder ser concretada en el 1500 porque la tecnología no estaba desarrollada, se exhiben en tamaño real en el espacio del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
Nacido en 1452, Da Vinci se destacó como pintor, escultor, matemático, arquitecto, anatomista, escritor e inventor.
A partir del estudio del ala de murciélago, Leonardo diseñó una enorme ala con una única pieza de tela extendida sobre gráciles nervaduras, pensada para usar las corrientes de aire y la fuerza del viento, en la que el piloto podía cambiar el centro de gravedad cambiando la posición de la parte superior de su cuerpo.
Con una estética única y refinada calidad artesanal, se puede conocer el mecanismo de transformación del movimiento rotatorio, que benefició a la agroindustria con la cortadora de heno, a partir de una rueda dentada que gira y mueve la vara de pistón hacia adelante y hacia atrás.
Los paseantes miran cada invento apoyado en el piso o suspendido del techo, deslizan la mirada a breves textos con muy buenas explicaciones, y vuelven a observar la pieza, boquiabiertos.
Canteros
Al aire libre reina el sol que pega de lleno en los canteros de plantas aromáticas y flores coloridas del programa ProHuerta, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria-Inta, en el espacio del Ministerio de Desarrollo Social.
“Nosotros plantamos flores amarillas o naranjas, y las asociamos con aromáticas porque el olor de la planta desorienta al bicho, mientras que el color lo atrae: en consecuencia, los bichos buenos se van a encontrar con los bichos malos y se los van a comer”, contó a Télam con gracia y sin suspenso Graciela Ramos.
“Vaquita se come a Pulgón, y además tenemos cobertura del suelo con corteza de árbol, que evita la evaporación por calor y el congelamiento en invierno, con riego por goteo”, remató, rodeada de ajenjo, ruda, romero, menta y tomillo.
¿El espacio ideal para plantar? “Cualquiera: plantamos en maceta, durmiente, gomas de camiones, o en medio de un ‘pallet’ (base de madera para acomodar carga), donde sacamos lechugas extraordinarias”, alentó Ramos.
Qué ver
Algunos eligiendo textos en una feria del libro de muy buenos títulos y precios; otros adquiriendo dulces artesanales de un espacio cooperativo; algunos más animándose a conocer la energía atómica y el desafío espacial: todos buscando las propuestas deslumbrantes que atesora Tecnópolis para cada uno de los que la visitan.