por Matías Saavedra
Los románticos (léase “romanticismo”, y no ese estado de reducción de lógica en la que se cae cuando da con esa persona indicada) por ahí dirán que el Día del Amigo es en también, el resto de los 364 días del año, lugar común también aplicable a otros días festivos entre los humanos. “¡Patrañas!”, dirán otros que aprovecharon el día o la noche de ayer para ponerse al tanto con aquellas personas que sobresalen del resto de la manada porque la vorágine de la rutina no lo permite de encuentros con frecuencia.
Pero lo cierto es que estamos conectados prácticamente todo el día con las redes sociales, en contacto con quienes desde el soporte nos han dicho que son amigos, cuando apenas son conocidos. Y vaya si la gente se toma a pecho a este día y lo refleja en la web, que seguramente muchos de ustedes han recibido saludos en las redes sociales de personas a quienes posiblemente nunca han considerado como amigos con todas las letras.
“En realidad son amigos virtuales, desde ya requieren ciertos perfiles de parte nuestra, podemos publicar cualquier cosa en Facebook como amigos porque de alguna manera ellos están esperando que nosotros publiquemos determinadas cosas que tienen que ver con las expectativas de ellos”, contó la licenciada Gabriela Martínez Castro, titular del Centro de Estudios Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA), en el programa Es lo que hay (viernes de
Estudio
La especialista retomó un estudio realizado por
“Cuando ya hay algún tipo de trastorno, se vuelve a favor, ya que cuanto más red social posee la persona que padece ansiedad, mejor pronóstico para su recuperación tiene, ya que cuenta con mayor contención social”, indicó la profesional, determinando quizás una de las pocas estrategias que posee el paciente para socializar.
Es que eso que en la comunicación cara a cara requiere de un aprendizaje, como lo son las habilidades sociales, quedan a un lado a la hora de establecer un vínculo con otros usuarios de la red.
Como dijo la especialista, se trata de una moneda de dos caras y en el lado negativo se encuentra la arista que ayuda al desarrollo de ciertos trastornos: “Favorece lo que es la ansiedad social o la fobia social, que se definiría en términos sencillos, donde la persona se cree tener muchos amigos, cuando en realidad no tiene ninguno porque no puede hacer contacto cara a cara con ellos”.
Es por este motivo (junto con otros vinculados con la inseguridad informática y cuestiones vinculadas con el engaño) que la mujer aconsejó a los padres controlar a sus hijos frente al monitor y permitirles usar estas herramientas a partir de los 18 años: “los chicos carecen de esta manera de habilidades sociales, formas de conducirse cara a cara con otras personas que después cuando lo tienen que hacer personalmente no lo saben hacer y esto va en detrimento de las relaciones sociales directamente”.
A esta altura solo queda apelar a dicho romanticismo, comprender que Roberto Carlos hay uno solo, y como dijo un buen hombre por allí, “Menos Facebook”, por favor.
Ansiedad
Según la especialista, sucede “cuando la ansiedad de la persona, el nerviosismo, la dificultad de esperar, problemas físicos, aumenta a tales niveles que impide la capacidad para que la persona pueda realizar su vida en forma cotidiana, en forma normal”.

video