Suplemento La Juntada: Algo más que una tabla y cuatro ruedas

Son chicos de entre 12 y 20 años. Unidos por la pasión hacia el skater, armaron una asociación civil. Hoy comparten actividades, fundaron una escuelita y sueñan con su skate park.

19 de junio de 2013 - 00:00

por Víctor Koprivsek 

Los pibes también se juntan, alrededor de cosas: símbolos, juegos, artefactos electrónicos, en este caso algo más sano y deportivo, el skate. Sí señora, caballero, lo que muchos conocen como la patineta.

Sin embargo el skate se convirtió en algo más que una tabla y cuadro ruedas, es una bandera de lucha, sobre todo para un grupo de jóvenes derquinos que desde hace más de 5 años viene resistiendo las embestidas de una parte de la sociedad que los señala, los acusa y les miente.

“En febrero de 2007 un grupo de chicos nos empezamos a juntar mediante la música y la cultura, hasta que el padre de Iván López le regaló un skate y todos nos quedamos asombramos”, cuenta Guillermo, uno de los fundadores de la ASD.

El grupo se fue agrandando y de cinco pasaron a ser una docena de integrantes de entre 12 y 20 años. A los pocos meses consolidaron el primer punto de encuentro: calle San Martín pegadito a la Casa de la Cultura.

“Estábamos ahí porque justo enfrente es la casa de Emanuel Barrios otro de los fundadores de la ASD, ya éramos mas de 15 y nos juntábamos temprano para ir a pasar las tardes enteras en Capital Federal para visitar todos los lugares donde andaban en skate”, repasa el joven.

El 2008 consolida el grupo con fiestas, abrazos, amistad y visibiliza su gran problemática, la falta de un espacio propio. “El verano siguiente, después de tantos momentos y de no cansarnos nunca, decidimos viajar juntos y conocer otros lugares, así fue como llegamos a Córdoba. Ema, Gonza, Derlis, Tata, Seba, Daiana, Ramiro y yo. Fue cuando conocimos a Miguel, un hombre que nos cambió la forma de ver las cosas, nos dijo que todo se puede, que solo hay que luchar por conseguirlo”.

A uno de los integrantes del grupo, el “Tata” Rojas, se le ocurrió formar una asociación civil para lograr el espacio propio. Claro que el camino no fue fácil y fueron presa de persecuciones e intolerancias.

En julio del 2009 le enviaron la primera carta al intendente Humberto Zúccaro contándole sobre la falta de espacio. El jefe comunal les respondió con un sí a la necesidad de construir un skate park público.

Entre octubre de ese año y principio del 2010 comenzaron a trabajar de lleno con el proyecto. La Asociación de Skaters Derquinos ya era un hecho, remeras, buzos, logo, plano del skate park, el 25 de mayo en la gran fiesta del bicentenario de Derqui recolectaron más de mil firmas de apoyo a su iniciativa.

“En noviembre, hace tres años, el intendente municipal delante de toda la gente en un acto deja un mensaje a los Skaters: ‘lo de ustedes ya está, en 15 días empieza la obra’. Gran euforia por lo cosechado y gran emoción de todos, presentamos los planos, los materiales necesarios, la mano de obra pero la construcción no arrancó. Lo que sí llegó es el reconocimiento municipal a la Asociación Civil”.

En septiembre de ese año los invitan a participar por primera vez de la Fiesta de la Primavera organizada desde Cultura por el Municipio. “Deslumbramos a la gente con las actuaciones de los chicos andando en un mini ram que fue armado con la asociación junto con más obstáculos que con esfuerzo se pudieron hacer, a pesar de todas las trabas que nos dieron demostramos que somos responsables y que tenemos mucho por delante”, dice el primer presidente de la ASD.

Las esperanzas están centradas en el nuevo Polideportivo Municipal de Derqui, pegado a la estación San Martín, donde esperan contar con un espacio para sus juntadas.

El actual presidente de ADS es Lucas Díaz y con él hay nuevas aplicaciones en el grupo, videos, documentales, escuelita de skate para los más chiquitos”.

Juntadas, proyectos, distracciones, luchas, deportes, amigos. Acaso algún día los jóvenes que persisten tengan su recompensa en un mundo que muchas veces los ignora o maltrata. Ellos, la ASD cuentan con el respaldo de sus familias y de buena parte de la comunidad derquina, se lo ganaron por ser pibes sanos en cuerpo y alma, por no bajar los brazos.

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