Un refugio necesita apoyo para alimentar a 200 perros abandonados

Con ayuda de la comunidad los voluntarios lograron construir los caniles. Pero reconocen que se complica la provisión de comida diaria para tantos animales. Cada vez hay más perros en la calle.
miércoles, 19 de junio de 2013 · 00:00

Durante los últimos meses, el refugio para perros El Lucero ha cambiado su estado de desesperación e impotencia, por el de estabilidad y tranquilidad para brindar el cuidado a unos 200 perros abandonados. La falta de cuchas ya no es un problema, pero sí lo sigue siendo la escasez de alimentos para semejante cantidad de animales.

En enero último, El Diario daba cuenta de la dura situación por la que atravesaba un refugio para perros ubicado en Derqui. Por aquel entonces, la desesperanza de sus voluntarios y del dueño del predio pasaba por no poder hallar solución a la falta de techo para los 130 animales que permanecían diariamente en el lugar, bajo la escasa protección de la sombra de los árboles en pleno verano. “Ahora las cuchas están completas. Estamos haciendo caniles, hay uno listo y cuatro en marcha, está avanzando todo”, comentó Eduardo Suárez, uno de los principales responsables del espacio que pasó a tener 200 perros en cinco meses.

Los canes vinieron acompañados por ayuda de vecinos de distintos puntos del distrito y de otros lugares. Suárez agradeció el apoyo aunque reconoció que la ayuda “se enfrió poquito”.

La preocupación por la falta de un techo para los perros ha quedado atrás, pero no así el problema de la falta de alimentos. “Lo que estamos haciendo ahora es buscar ayuda más que nada para los alimentos”, aclaró el hombre. Si bien su labor profesional dista de vincularse a los perros, dado el cariño que les tiene desde muy chico, se sumó hace dos años a dicho proyecto comandado por Juan Carlos Cortese, propietario del lugar.

Así, señaló que están requiriendo cualquier clase de alimentos: “Aquí se les da uno que es muy básico, muy económico y con ese andaría bien. Si hay alguno bueno, que ha venido en alguna donación, se guarda para los perros más viejos o los cachorros, cuyas madres ahora se van a castrar”.

 

Abandono en auge

La preocupación por el abandono de perros en la vía pública es muy común y cada vez son más los refugios que se crean para protegerlos. Pero, sin un respaldo gubernamental ni una política para el control de la reproducción, los refugios continúan recibiendo animales y los gastos son cada vez mayores.

“La gente lamentablemente los tira en la calle. Hemos agregado unos cuantos, otros se han muerto de viejos, ya los agarramos mal, con algún problemas”, detalló Suárez, sobre el panorama de los animales en el refugio de Derqui.

En El Lucero se trata de mantener el número para continuar trabajando óptimamente. “Ahora tenemos más que antes, pero estamos más tranquilos en el sentido de que están mejor ellos y uno los puede tener más cuidados”, agregó.

A su vez Suárez derribó el mito de la adopción: “Los refugios, los que son centenarios como San Roque, no tienen más de una por mes, y con suerte”, dijo.

 

La frase

 

“Estoy muy conforme en el sentido de que se ha avanzado mucho pero esperemos que no se enfríe tanto. Ahora vino el frío y es menos la gente que viene”. Eduardo Suárez, uno de los responsables del refugio El Lucero.

 

Rumbo a convertirse en ONG

Busca sumar voluntarios  

La iniciativa de la creación del refugio surgió hace más de 5 años por parte de gente que ama a los animales y que propuso darles contención y rescatarlos de la calle. Aunque sin conocimientos del manejo de un espacio como el que fue creado, con el tiempo surgieron nuevas ideas para poder solventar los gastos y marcar presencia. “Teníamos ganas de hacer una colecta en Pilar, pero está por verse, para ayuda y para hacernos conocidos. Lo que pasa es que todavía hay que hacer socios, gente que ponga una cuota básica, como hace la mayoría de los refugios”, mencionó Suárez, al tiempo que disparó un abanico de otras opciones que están a punto de concretarse, como una página web dónde publicar las actividades que se realizan semanalmente y la posibilidad de crear una asociación civil para darle un marco aún más formal a El Lucero, y sumar voluntarios.

 

Es que los fijos son entre 6 y 8 durante los domingos, y los sábados es aleatorio. Mientras tanto, los perros necesitan comida todos los días y que semanalmente se les cambie el agua, que “es una tarea pesada”, remarcó Eduardo Suárez, uno de los responsables. 

 

Informes

Eduardo Suárez: 15 6731 33 11. Juan Carlos Cortese: 15 6224 8961.

 

 

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