En Pilar, los lomos de burro continúan siendo tanto objeto de críticas como de elogios por parte de los vecinos, que “sufren” o defienden al sistema de reducción de velocidad por igual. Ayer, el titular de la Defensoría del Pueblo pidió que el Municipio se ajuste a lo que dicen las leyes vigentes, para lo cual debería modificarse gran parte del paisaje urbano del distrito.
“Mi actuación (ver más adelante) apunta que se realice un trabajo de fondo, aunque tengo mis dudas de que lo realicen, ya que tendrían que sacar todos las lomos de burro y cambiarlos por reductores de velocidad, tal cual lo explicita la Ley 12582”, expresó a El Diario Orlando Bargaglio, titular de la Defensoría.
Dicha norma fue sancionada a principios de 2001 y modifica algunos artículos de la 11.430. Precisamente, lo referido a los “reductores de velocidad”, cuya descripción dista mucho de lo que puede verse día a día.
Normativa
La Ley Provincial 12.582 realiza cambios en los incisos 6 y 11 del artículo 17º de la Ley 11.430 y sus modificatorias del Código de Tránsito. Así, el texto ordena que se sustituya el artículo 91º, donde se exige “instalar un sistema de reductor físico de velocidad denominado ‘meseta’, en forma transversal al desplazamiento de vehículos”.
Además, con respecto a sus características, se indica que dicho reductor “se deberá materializar con una elevación, respecto de lo rasante del camino, no mayor de 5 centímetros y una longitud total de 4 metros, siendo la superficie corrugada de 2 metros de ancho y explanadas ascendentes y descendentes de un metro cada una”.
A su vez, la ley ordena colocar “una línea de frenado de 40 centímetros de ancho pintada de color blanco, a los efectos que los conductores aminoren la velocidad antes de llegar al cruce”. La meseta “estará demarcada con líneas blancas y amarillas tipo cebada y la pintura a utilizar será de tipo reflectante”.
Asimismo, con respecto a la cartelería la ley indica “colocar, a una distancia de 300 metros, la señalización que indique la advertencia de Ingreso a la Zona de Reductores de Velocidad”. En algunos sitios de Pilar la cartelería indica el acceso a una zona de lomadas, como en el tramo de la calle Chubut que une la ruta 25 con la Panamericana.
No obstante, Bargaglio reconoció que “me conformaría para empezar con que pintasen los que están hechos y las sendas peatonales, que serían muy importantes para educar a los peatones y los que manejan un auto o colectivos”, ya que estos últimos “normalmente paran en las bocacalles y no hay lugar para pasar”.
Pedido
La semana anterior, la Defensoría inició una actuación de oficio pidiendo “el señalamiento de lomos de burro y sendas peatonales”. En ese momento, desde la entidad expresaron que “tanto para los conductores como peatones, es un peligro potencial la no señalización y marcación de lomos de burros y sendas peatonales, dada la fluidez del tránsito vehicular, por el importante incremento que se está produciendo día a día en todo el Partido”.
Por esto, se le solicitó al secretario de Obras Públicas (Mariano Grimaldi) “que realice los trabajos de señalización y marcación de los lomos de burro y todas las sendas peatonales de las distintas rutas y localidades del Partido”, pidiendo además “un mantenimiento periódico”.
Sin embargo, la realidad que se observa en las diversas localidades indica que en líneas generales lo expresado en la ley no se cumple, utilizando en Pilar toda clase de elementos para reducir la velocidad, de todo tipo, tamaño y altura, con o sin señalización de acuerdo al caso.
El dato
La ley 12.582, sancionada en 2001, daba a los municipios un plazo de 90 días para adecuarse a lo expresado sobre reductores de velocidad y su correspondiente señalización.