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Repararon las calles tras denuncia de un discapacitado

A través de El Diario había pedido mejoras porque no podía salir a trabajar en su silla de ruedas. La delegación hizo tarea de entoscado, zanjeo y eliminó un basural.
17 de marzo de 2013 - 00:00

Tres máquinas pesadas, numerosos camiones con tosca y otros con caños nuevos integraron la respuesta positiva -e inmediata- que tuvo la delegación de Presidente Derqui para el caso de Daniel Ayala.

Es que Daniel, en dos accidentes, uno en su infancia y otro en su juventud, perdió sus extremidades inferiores. En consecuencia, por el pésimo estado de las calles que circundan su vivienda ni siquiera podía ir a una despensa porque los posibles lugares de paso eran pozos repletos de aguas servidas.

Y lo mismo le sucedía para ir a trabajar porque los remises que lo iban a buscar no ingresaban ante las intensas lluvias y los enormes baches por temor a quedarse. Hace 15 días este medio dio a conocer su problema, y el delegado Rubén Salinas ordenó urgentes obras en el sector del barrio Toro donde vive Ayala; más precisamente sobre las arterias Japón, Río Bermejo, Perito Moreno y Río Pilcomayo.

A escasos metros de las primeras dos está la humilde casa de quien prefiere trabajar “antes que sentarme en la estación a pedir monedas”. Lo acompañan su mujer y dos hijos chicos. Es coordinador de una céntrica agencia de remises de la ciudad de Presidente Derqui “y a veces tengo que faltar porque el auto que me viene a buscar no llega hasta acá y yo tampoco puedo ir a la esquina donde espera”.

Efectivamente, antes de los trabajos del funcionario municipal, esa zona mostraba enormes pozos en las calles, y zanjas colmadas de aguas servidas estancadas por altos pastizales y caños tapados por residuos domiciliarios. Daniel Ayala no tenía salida alguna. En su silla de ruedas le era imposible transitar algo parecido a una vereda para llegar, simplemente, a la calle. “Si quiero ir a comprar una leche para los chicos cuando mi mujer está trabajando, no puedo”, ejemplificaba sobre el horrendo estado del lugar. A todo esto, el delegado Salinas, con la asistencia del concejal oficialista Alberto Zapata y la del subdelegado Polo Fernández, hizo en una semana lo que no se hizo en años: limpieza profunda de zanjas, cambio de caños de desagües viejos, chicos o rotos por otros nuevos, puentes de paso sobre ellos, alisados de las calles en cuestión y entoscado general. Y completó su labor con la limpieza total de un basural en la intersección de Japón y Pilcomayo.

“Encima que vivíamos casi aislados teníamos que soportar el horrible olor de la basura que estaba en la otra esquina de mi casa, por eso quiero agradecerle mucho a todos los que le cambiaron la cara a esta zona”, dijo Ayala luego de posar para una foto en la que sonríe sinceramente porque ya nada le impide llegar a la calle y circular por ella sin temor a perder el equilibrio, por los enormes baches, y caerse como varias veces le ocurrió antes.

 

De fondo  

Se sabe que los vecinos de la zona están firmando un petitorio que será entregado al delegado Rubén Salinas e ingresado por mesa de entrada de la Municipalidad. En él se reclaman trabajos de asfalto, “porque está bien lo que hicieron ahora, pero en meses más esto volverá a ser un desastre si no se mantiene, y la solución de fondo es que asfalten las calles”.

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