Un ícono del centro de Pilar que se salvó de la demolición

En 2007, una ordenanza pidió demoler el monumento a los bomberos. Se debía recuperar la plazoleta. Pero nunca se concretó.

viernes, 1 de marzo de 2013 · 00:00

Convertido en un símbolo del centro de Pilar, pero nunca demasiado elogiado, el monumento a los Bomberos Voluntarios se erige desde hace más de 30 años en el cruce de Tucumán y Chacabuco. Sin embargo, hay un dato que no muchos saben: una ordenanza de 2007 decidió su demolición y la recuperación de la plazoleta, algo que jamás ocurrió.

El motivo tiene que ver con una obra inaugurada ese año: la estatua situada en la puerta del edificio de la institución, en Tucumán e Ituzaingó, a pocos metros de la estructura hoy pintada de violeta y amarillo, que durante tanto tiempo sirviera de rampa para novatos skaters, o bien para padres que veían deslizar a sus hijos por la estructura de tipo caracol.

En el texto (expediente 7214-234/07) se considera “que se ha erigido un nuevo monumento en homenaje a los Bomberos Voluntario del Pilar, en la ochava del edificio perteneciente a este Cuerpo”, así como que “el Rotary Club Masculino y el Rotary Club Pilar Norte Femenino donan rueda Rotaria para ser instalada en la intersección de la calle Tucumán y Chacabuco, una vez demolido el Monumento a los Bomberos Voluntarios y reconstruida la plazoleta”.

Así, la ordenanza de octubre de 2007 en su artículo 1º acepta la donación del Rotary Pilar, ramas femenina y masculina, “de una Rueda Rotaria para ser instalada en la futura plazoleta de la intersección de las calles Tucumán y Chacabuco, de la Ciudad del Pilar”, siendo la mencionada entidad la encargada de realizar el mantenimiento de la donación.

Arrepentidos

La palabra de Miguel Saric en este asunto es valiosa por su condición de concejal (aunque no en ese período), rotario y miembro de la comisión de Bomberos.

Al ser consultado por El Diario, Saric recordó que “la ordenaza se aprobó, pero luego por consejo de Espacios Verdes se arrepintieron de cambiarle el aspecto al lugar”. Además, sobre la construcción mencionó “al rotario Alberto Varrella, ya fallecido hace tiempo, quien se preocupó mucho por conseguir los materiales y pedir donaciones de cemento”.

Eso sí, fiel a su estilo confrontador confesó que “la verdad es que a mí mucho no me gustó la forma del monumento, pero como siempre, a la hora de elegir perdí (sonríe). Se quiso hacer algo diferente, no como los típicos que están en las demás ciudades, pero al final se terminó haciendo la estatua de un bombero en la ochava del edificio”.

Futurista

La construcción del monumento fue encargada y financiada por el Rotary Club Pilar, con el objetivo de honrar a los Bomberos Voluntarios a mediados del ‘70. El proyecto recayó en Fredi Llosa, hoy propietario de la empresa constructora Arquinova, quien trabajó junto con Guillermina Burcheri, también vecina de Pilar.

Llosa hizo los planos y una maqueta de plastilina, pero la obra pensada por él era diferente: la estructura debía llevar un revestimiento de piedra con unas líneas diagonales que remataba en tres mástiles para las banderas de la Argentina, de Pilar y de los Bomberos, más una escultura alegórica.

No obstante, por falta de presupuesto nunca pudo hacerse la escultura. Es decir, el monumento a los bomberos propiamente dicho, quedando sólo la rampa en forma de espiral.

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