Las canchas de pádel, un emblema de los 90 que resucita

Fueron furor y conocieron la masividad pero antes de lo previsto, desaparecieron sin dejar rastros. Dos décadas después vuelven a ganar adeptos entre el nuevo público y los nostálgicos de siempre.

3 de febrero de 2013 - 00:00

Todo vuelve dice una frase tan genérica como certera en el mundo de la moda. Vuelven los pantalones Oxford, los chupines, las hombreras y también actividades que movilizaron multitudes y que con la misma rapidez con la que ascendieron, dejaron de existir.

Emblema de los 90, las canchas de pádel inundaron ciudades y pueblos. Reunieron en un mismo espacio a deportistas, hombres comunes, mujeres bronceadas, amas de casa. Expertos y troncos, todos eran bienvenidos.

Desde hace algún tiempo, en Pilar el deporte -convertido en pasatiempo- está dando señales de resurrección de la mano de adolescentes y hombres en busca de darle corte a la rutina.

Al ritmo de la demanda, los clubes reflotaron sus canchas y por lo menos otras tres se sumarán a la oferta del distrito este año. A diferencia de años anteriores, hoy este deporte es patrimonio casi exclusivo de los hombres de entre 18 y 40.

 

A la italiana

La Asociación Italiana es uno de los espacios que revive el auge del pádel en sus canchas techadas. Con planilla en mano, para despejar dudas que no existen –solo basta con asomarse al sector- Julio Moyano, encargado del club, confirma que “a partir de la 3 de la tarde hasta las 12 de la noche todos los turnos están ocupados”.

Asegura que hay días donde desde las 10 de la mañana ya no hay horario disponible para jugar. Las reservas, como mínimo, deben realizarse con cuatro o cinco días de anticipación.

Los bolsos descansando al pie de de la cancha hablan del fin de una jornada laboral a pura paleta y sudor. Los cuatro que pelotean, gritan, corren y sobre todo, se divierten, son empleados de una fábrica que una vez por semana rematan el día entre amigos y deporte.

Tienen más de 30, como buena parte de los responsables del regreso de la actividad, y vivieron el pádel en su adolescencia y temprana juventud.

El segundo gran grupo que le da vida a este deporte son los que llegaron al mundo cuando del fenómeno solo quedaban las cenizas. “Tenemos a los que salen de la fábrica y antes de irse a su casa, vienen a jugarse un partido. También muchos pibes de 18 años”, explica el encargado.

Al mismo tiempo, suma a “las familias, vienen matrimonios con los hijos y juegan entre todos, sobre todo los fines de semana”. “El tema de ser techadas –agrega- ayuda porque la gente sabe que puede venir a jugar igual aunque llueva”, agregó. En cuanto a los costos, el alquiler por una hora de una cancha de la Asociación cuesta 40 pesos y 50 con luz.

 

Oferta

En funcionamiento desde hace más de dos décadas, el club Tenis Champion vivió el explosivo despegue del pádel así como su abrupta caída, apoyado en la mucho menos espasmódica práctica tenis.

Su propietario, Claudio Herreros, no se anima a hablar de resurgimiento del pádel y si bien reconoce que hay una demanda, asegura que “da la sensación de que es una movida grande porque hay muchas menos canchas, entonces las que hay siempre están ocupadas”.

Hace 20 años, en Pilar la movida se repartía entre el complejo “Bianea”, luego llamado “6-0”, ubicado sobre la calle Chacabuco (su estructura hoy en ruinas es quizás, la metáfora más clara del devenir del fenómeno), “Play Paddle” frente a donde hoy funciona la estación de servicio YPF céntrica, “Tenis Champion”, “La Terraza”, entre otros clubes y complejos.

Menos de un 50% de la oferta disponible de aquel entonces sobrevive, aunque el abanico está cerca de ampliarse. A cargo de la concesión del Club Atlético, el propietario de Tenis Champion confirmó que en la Ciudad Deportiva del club “tenemos el proyecto de construir tres canchas techadas”.

 

Ocaso

Testigo directo del ascenso y del ocaso del fenómeno, Herreros, con el corazón puesto en el tenis, bromea sin culpa sobre el primo menor del deporte de la raqueta: “Yo siempre les decía a los que lo practicaban que el tenis es un deporte y el pádel es un juego”.

Su mirada le indica que la desaparición repentina del pádel tuvo varias explicaciones. En primer lugar, las consecuencias físicas. “Es un deporte que genera muchas lesiones en las rodillas y en la cintura”, aseguró. A diferencia de lo que sucede en el tenis sobre carpeta –que también provoca lesiones- son las paredes que rodean la cancha y que obligan la rotación del jugador.

Por otra parte, el hecho de que se hayan volcado personas que nunca practicaron deportes favoreció no solo la aparición de lesiones sino el rápido desencanto. A esto se le suma la ausencia de una asociación fuerte que represente a este deporte.

Por este motivo, “muchos de los profesores –explicó- que daban pádel se fueron a España donde sí es fuerte y otros volvieron a dar tenis”.

 

   

Las lesiones, el fantasma del pádel

   

por Dr. Eduardo Lafourcade*

 

El pádel es un deporte con características muy especiales con respecto a las lesiones a las que puede asociarse, y que en muchos casos pueden ser las responsables del abandono parcial o total de la práctica.

Por tratarse de un juego divertido, con una dificultad técnica moderada y practicado en una cancha de pequeñas dimensiones, existe el concepto de que puede ser practicado por cualquier persona y a cualquier edad, independientemente de su condición física e incluso ignorando la preexistencia de enfermedades cardiovasculares, metabólicas u osteoarticulares (de las que me ocuparé).

Para el análisis debemos considerar:

Características del jugador, de la cancha y de la técnica del juego.

Es habitual ver jugadores con una pobre condición física,  con sobrepeso y con factores de riesgo asociados a la edad, comenzar a jugar sin una evaluación médico/deportológica adecuada.

Las canchas, salvo excepciones, tienen piso de cemento, lo que aumenta el impacto y limita la posibilidad de girar y de patinar, haciendo que se exageren las tensiones a las que se ven sometidas las articulaciones de los miembros inferiores, pelvis y columna, así vemos la aparición de esguinces de tobillo (muy frecuente), sindromes meniscales y lesiones ligamentarias de rodilla.

La técnica de juego exige una gran variedad de movimientos a los hombros y codos, con la posibilidad de aparición de tendinitis (lesiones del manguito rotador, epicondilitis o “codo de tenista”) de lenta y trabajosa recuperación, con gran limitación de los movimientos vinculados con la vida diaria.

Estas consideraciones no intentan desalentar la práctica del pádel, solo tratan de concientizar acerca de la necesidad de llegar a él con una adecuada condición física para disfrutarlo en plenitud.

 

*Médico clínico.

 

 

Lo que hay que pagar

La hora de alquiler de una cancha de pádel oscila entre los 40 y los 90 pesos, dependiendo de las características del emprendimiento.

Las paletas, en cambio, cuestan entre 470 (nacionales) y 1.100 pesos. Un tubo de pelotas, 60 pesos.

El equilibrio entre precio y calidad en lo que respecta a las paletas se encuentra en las que rondan los 700 pesos, aseguran desde Paseo Sports, casa de deportes especializada en tenis ubicada en el Shopping Paseo Champagnat, donde aseguran que “el pádel está de moda, volvió mucho con los adolescentes”.

“Hay un entusiasmo”, reconocen aunque aclaran que “se vive más como un hobby en cambio el tenis es más profesional”.

Por eso, “los interesados vienen a buscar paletas y pelotas, no tanto la indumentaria oficial y los bolsos, como en el tenis”. “A veces –explican- preguntan por las zapatillas especiales, pero no es la mayoría”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar