Caso Berardi: “Como familia no resistiríamos una condena injusta”

Su hijo Matías, de 16 años, fue secuestrado y asesinado en 2010. Se está juzgando a once acusados para quienes espera perpetua. Pide justicia, no venganza. Cuenta cómo hace para sobrellevar el dolor.

17 de febrero de 2013 - 00:00

 

por Alejandro Lafourcade [email protected]

 

Pasaron más de dos años desde aquella madrugada en la que Matías Berardi fue secuestrado en Del Viso cuando regresaba a su casa de Ingeniero Maschwitz desde una fiesta de egresados, para ser asesinado días después cuando lo recapturaron tras haber podido escapar.

Desde octubre del año pasado, cuando comenzó el juicio a los once imputados en el hecho, María Inés Berardi debe verse cara a cara con los acusados de asesinar a su hijo. Mientras sigue al detalle el proceso, El Diario dialogó con una mujer que no busca venganza, sino justicia.

 

-¿Cuáles son las expectativas ante el juicio?

- Nosotros queremos que los acusados tengan prisión perpetua y no salgan, independientemente de cuál haya sido su grado de responsabilidad dentro de la banda. Están acusados de secuestro seguido de muerte, algunos eran los encargados de cuidar a Matías, otros lo secuestraron, otros lo mataron, pero todos se merecen la misma condena.

 

María Inés no duda en afirmar que “hay muchísimas pruebas que los incriminan. Los testigos hicieron sus declaraciones y creemos que la condena tiene que ser justa. Creo que como familia no resistiríamos una condena injusta o que las cosas no salieran como esperamos, ha sido un proceso muy largo y se sigue dilatando. Para sus amigos también tiene que haber justicia, necesitan una respuesta. De lo contrario no lo van a poder procesar”.

A su vez, señala que “estamos yendo a todas las audiencias, con amigos y familiares. Mi marido está más impedido por el trabajo, pero yo voy a todas. Es muy desgastante, no entendés por qué a veces se dan vueltas sobre pruebas evidentes, igualmente la Justicia es así acá y en todos los países del mundo”.

 

Los indiferentes

El caso de Matías Berardi causa escozor por el solo hecho de saber que el adolescente logró escapar y pedir ayuda. Sin embargo, ningún vecino de la zona le tendió una mano, abandonándolo a su suerte hasta ser recapturado.

 

-¿Qué piensa de los vecinos que vieron a Matías y no lo ayudaron?

- Tuve muchas dudas, traté de entender la actitud de ellos. Con las declaraciones nos dimos cuenta de que, si bien hubo algunos testigos que en ese momento se confundieron o no tuvieron rapidez para llamar al 911, hubo otros que actuaron casi con complicidad con ellos. Algunos actuaron por ignorancia, otros por el “no te metás” y otros por complicidad, sabiendo que estas personas andaban en cosas raras. O quizás por esto mismo les tenían miedo... Matías intentó abordar un remís y el remisero creyó que lo quería asaltar, incluso llamó al 911.

 

María Inés indica que “igual estamos agradecidos con los que se presentaron a declarar y dieron detalles. Otros realmente quizás pensaron que Matías era un ladrón. Poner en tela de juicio su actuación es muy duro, porque van a llevar ese cargo de conciencia por el resto de sus vidas. Por eso sería injusto poner en tela de juicio su actitud”.

 

-El caso reúne el miedo al asalto, el no meterse, la justicia por mano propia…

- Compendia un poco de todo. A la persona que llamó al 911 después de ver la foto de Matías en los medios, a los dos días le rompieron toda la casa. No se sabe si fue un asalto, pero intuyen que fue por ese llamado. (Los acusados) Eran gente que metía miedo y se manejaba de esa forma, era lógico que los vecinos hayan sentido miedo.

 

-En su momento cuestionó algunos pasos de la investigación, ¿lo sigue sosteniendo?

- Tengo sensaciones encontradas, porque no puedo dejar de agradecer a los policías que han ido a declarar, que se han jugado la vida deteniendo a estas personas con rapidez, llegando hasta los últimos eslabones de la banda. Pero por otro lado, hay ciertas cosas de la actuación policial, como cuando acuden al lugar y no asientan la denuncia en la comisaría –de eso me enteré en el juicio-, que los llamados al 911 no están asentados, cosas que llaman la atención y no logro entenderlas. Si supuestamente Matías era un ladrón, deberían haber investigado y no dejar que un civil se lo llevara. En el juicio se ven las dos actitudes: el compromiso y la falta de compromiso.

 

No obstante, su madre no tiene dudas: “Yo siento que el héroe de toda esta historia es Mati, que tuvo la valentía y el coraje de escaparse. Como sociedad tenemos que valorar eso: estas personas están detenidas gracias a que él se escapó. Para nosotros, Mati es un héroe y lo vemos así”.

 

Resistencia

-¿En quiénes se apoya para seguir adelante?

- Nosotros tratamos de mantenernos unidos como familia. En este tiempo tuvimos que entender muchas cosas, como aspectos de la investigación que no nos cierran, la actitud de los vecinos... Mis chicos ya sufrieron muchísimo, no podríamos resistir como familia si el final no fuera el correcto. Mati se merece que la Justicia nos dé una respuesta.

-De su parte nunca salieron a pedir “mano dura”, siempre mantuvieron un perfil más tranquilo…

- No creo para nada en la pena de muerte, no estoy de acuerdo. Me parece que la peor condena que pueden tener es estar presos de por vida. Lo que hicieron fue uno de los delitos más graves que se puedan cometer: secuestro seguido de muerte, Matías era un chico de 16 años, era una criatura y fue a sangre fría. Por lo que hicieron creo que no merecen salir, pero nuestra convicción es que tienen que quedar presos, y si tienen una posibilidad es que sus hijos se salven y no cometan sus mismos errores. Somos creyentes, creemos mucho en Dios y en su justicia. También confiamos en las instituciones. Lo que sufrió Matías no pude perdonarlo, estas personas tienen que tener un castigo, pero ese castigo no es la muerte.

 

 

Miradas desafiantes

 

-¿Cómo es estar cara a cara con los acusados?

- Estas personas no demuestran ningún tipo de arrepentimiento, nos dejan fija la mirada, como si nos quisieran amedrentar. Hay testigos que declararon con mucho miedo, más allá de que las pruebas son suficientes. Una persona inocente que es acusada del asesinato de un chico quiere automáticamente desvincularse, hace lo posible por explicar su situación. Estas personas están esperando ver qué pruebas hay, no declararon y mantienen una actitud desafiante. Genera indignación, impotencia, saber que ellos en el fondo piensan zafar de algo que es indiscutible, habiendo tantos testigos.

 

 

Gracias a Pilar
Tras el crimen de Matías Berardi, fueron varias las marchas, misas y eventos que se realizaron pidiendo justicia. Incluso, muchas de esas demostraciones ocurrieron en el distrito. “Quiero agradecer a la gente de Pilar, que nos apoyó muchísimo –expresó María Inés-. En un primer momento no lo agradecí porque estaba muy shockeada, pero realmente Pilar es un pueblo en el que hemos sentido mucho cariño y apoyo”.

La mujer recordó que “Mati se manejaba mucho ahí. Vivimos un tiempo en El Remanso y Pilar, Matías jugaba al fútbol (una cancha lleva su nombre) y mi marido sigue trabajando en Pilar”.

 

La Frase.

“Yo siento que el héroe de toda esta historia es Mati, que tuvo la valentía y el coraje de escaparse. Como sociedad tenemos que valorar eso: estas personas están detenidas gracias a que él se escapó. Para nosotros, Mati es un héroe”.

 

 

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